Mierda de domingos

No tenía pensado escribir nada hoy, pero mi portátil se ha puesto en huelga y no pilla el wi-fi del piso; así que no tengo absolutamente nada mejor que hacer. Esta frase que acabo de escribir me ha sumido en una profunda depresión: 21 años y absolutamente nada que hacer.

Odio los domingos, desde siempre; creo que es algo en lo que me han educado: en el odio profundo al séptimo día de la semana. Ya lo decía Nietzsche: si te inculcan una mentira desde pequeño, haciéndote creer que es verdadera, para ti no será una mentira, sino una creencia. Él lo aplicaba al Cristianismo, pero yo no me pongo tan profunda a no ser que haya bebido un par de vinos de más.

Asco de vida

Asco de vida

Pero no sólo odio los domingos, hay muchísimas más cosas que detesto, cosas terriblemente banales que pasan desapercibidas para la gente que no es tan rara como yo. Por ejemplo:

  • Los chicles de clorofila: QUÉ COJONES. Vamos a ver, ¿a quién se le ocurrió semejante gilipollez? Me imagino a los señores de Happident todos reunidos diciendo “hemos hecho el chicle de menta, pero eso no es suficiente, necesitamos algo más… CLOROFILA”. ¿Qué será lo próximo? ¿Chicles de savia? ¿De resina?
  • Dos mesas juntas: ir a un restaurante y que digan “os juntamos dos mesas”, OH SÍ, MUY BIEN, LUMBRERAS. Que junten dos mesas significa que dos personas pagan por estar sentados incomodísimos. Pues muy bien, eh, la paella muy rica.
  • Los taburetes anclados al suelo de McDonald’s: Vamos a ver, señores de McDonald’s cómo os explico esto para que lo entendáis. A veces vamos grupos de más de cuatro personas a sus restaurantes; y, cuando vamos a sentarnos, no podemos ponernos todos juntos porque ustedes han tenido la mierda de maravillosa idea de pegar los taburetes al suelo. ¿Entonces qué hacemos? Nos vamos a un kebab, que es todo más campechano.
  • Los kebabs: No me inspiran confianza esos trochos de carne ahí mangados. Cuando me preguntan si quiero el durum de pollo o de cordero les miro con cara de “¿realmente son carnes distintas? Vayamos un poco más alla, ¿realmente es carne lo que tenéis ahí colgado?” Además, en un Kebab de la zona de bares en Oviedo, Sanidad encontró restos de semen de cinco penes diferentes en la salsa del restaurante.
  • El ruido que hace la tela de los paraguas/impermeables al rozar: Me da escalofríos, es horrible. Sólo puedo pensar en matar gatitos. Lo que me lleva a mi siguiente odio…
  • Los gatos: ¿Por qué todo el mundo los ve tan adorables? ¿Soy la única que ve en ellos una criatura del demonio? Son una especie de dictadores, todos ellos. Son como una tía buena, te manejan y te controlan y tú te dejas porque “oh Dios mío, vaya tetas”.
  •  La ropa de Springfield para chicas: No por nada, es que parece que han hecho los patrones un montón de ciegos con tijeras.
  • Los vegetarianos que comen pollo: Vamos a ver, cómo os explico que los pollos TAMBIÉN SUFREN CUANDO LOS MATAN.
  • La ceniza en las vajillas: Es ver un poco de ceniza en un plato/vaso/cubierto y me apetece tirarlos contra la pared y romperlos. Igual es una reacción un poco desmesurada, pero es lo que siento.

Y muchas más cosas, como las sillas sin apoyabrazos, los routers que no funcionan, las puertas que no cierran bien, los bolsos que no tienen una cremallera para cerrar, que no me restallen los dedos cuando lo intento, las almohadas demasiado blandas, las almohadas demasiado duras, los yogures de sabores sin trozos, que me dé el sol en todo el ojo cuando estoy sentada en la terraza de un bar, las toallas que no secan bien, LOS DOMINGOS COÑO, las películas que van de minimalistas pero en realidad sólo son una mierda, los tapetes, cuando los curas cantan en misa, ir a misa, las mesitas de noche sin cajones, la ropa que huele a húmedo, comer fuera de casa, y un largo et cétera. Tal vez demasiado largo.

9 comentarios en “Mierda de domingos

  1. “Los gatos”… Algo falla en tu punto de vista desde el que ves la realidad cuando dices que los gatos son criaturas del demonio… Si alguna vez llegas a tener la suerte de convivir con uno, te darás cuenta de que es la mascota definitiva ;).

    PD: El ronroneo y calorcito se agradecen en las lluviosas noches de invierno…
    PD: Los egipcios los adoraban como a dioses.

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