Psicología inversa interna

Ayer (y hace tres semanas, y hace dos…) me propuse empezar a cuidarme; creo que todas las mujeres lo hacemos cada x tiempo; los hombres también lo hacen, pero suele ser cuando están solteros, o cuando quieren acostarse con una chica pero saben que su cuerpo da asco, vergüenza y dolor.

Así que me dije “Sara, basta de rosquilletas, cereales de chocolate, chocolate a secas, pastelitos, helado y empieza a comer más fruta y verdura”. Más que nada por no morir a los 40 con tres catéteres, la aorta reventada y el colesterol en 974593475 millones. Pues bien, lo peor que se puede hacer es eso; más que nada porque, a 11:52 de la mañana ya he comido una barrita de chocolate, medio paquete de rosquilletas, un puñado de Chocapic y un sano yogur con muesli. Probablemente de no haber dicho nada, habría seguido un plan más light; más “chica Cosmo” .

Me cuido, me cuido

Me cuido, me cuido

Pero mi ansiedad no viene de mis fallidos y vacíos propósitos; es un problema mucho más profundo, un problema enraizado e irresoluble: la falta de partidas a las cartas.

Jugar a las cartas es divertido, se puede jugar en pareja o en grupo; se aprende rápido y se puede jugar en todas partes. A veces se gana, a veces se pierde y a veces se empata. En verano se puede jugar en la playa, en la piscina… Hay muchísimos juegos diferentes. Los universitarios adoran jugar a las cartas, a veces hasta faltan a clase para jugar. Se pueden ver torneos en la tele. Jugar a las cartas está generalizado y, gracias a Dios, normalizado. En algunos períodos de la historia estaba mal visto que las mujeres jugáramos a las cartas, se nos juzgaba y encerraba por ello; ahora tanto mujeres como hombres juegan libremente. En casi todas las culturas, hay culturas en las que aún no está bien visto que las mujeres jueguen a las cartas; pobrecitas, lo que se pierden, con lo divertido que es.

Cuando una persona lleva mucho tiempo sin jugar a las cartas, su cuerpo y su mente dan ciertas señales que implican necesidad de echar unas partiditas: ganas de comer chocolate, sueños jugando a las cartas con diferentes personas, ligera apatía, cambios de humor, necesidad de buscar información sobre juegos de cartas… éstas son señales inequívocas de que la partida de cartas es necesaria a no mucho tardar, si es posible.

Creo que me he salido un poco del tema, empecé hablando de que me había propuesto cuidarme, creo que hoy ya es tarde; menos mal que voy al gimnasio. Mañana ya, si eso…

2 comentarios en “Psicología inversa interna

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