50 sombras del Crepúsculo de la luna de Idhún

Estas navidades, en un ataque de aburrimiento y curiosidad; y tal vez falta de partidas a la cartas, empecé a leer la trilogía de “50 sombras”. Principalmente fue la curiosidad, muchísimas mujeres como locas con ese tal Christian Grey, comprando cuerdas y esposas en sex-shops; regalos especiales en Intimissimi de 50 sombras de Grey (una mierda de antifaz, pero bueno, es el detalle).

Voy a ser sincera; el primer libro me enganchó. El rollito de Christian Grey tenía un puntazo: joven, atractivo, con poder, inteligente, inaccesible, frío y que no busca nada más allá del placer. PERO, y aquí empieza el post, a la autora se le fue la pinza cuando lo convirtió en la versión sadomasoquista de Winnie The Pooh.

No quiero ir de sobrada por la vida, no soy escritora; y soy consciente de lo difícil que debe de ser dar forma a una novela (y más aún a una trilogía de mil millones de páginas por parte), pero la mujer que escribió esto tampoco tiene mucha idea. No puedes empezar un libro creando un personaje con una personalidad tan fuerte y definida como la de Christian Grey si no crees en lo que estás escribiendo. Para empezar, el BDSM es algo que practican muchísimas personas, y en la trilogía, la autora no hace más que, inconscientemente, demonizarlo: Christian se avergüenza de lo que hace, va a un psiquiatra porque cree que sus técnicas sexuales no son sanas. Si estás escribiendo una novela erótica, no fomentes que las parejas se queden ancladas a la postura del misionero.

La novia

Me da pena y dolor. Una inocente virgen recién licenciada en Literatura obsesionada con Tess d’Ubervilles que atrae a primera vista al frío y sadomasoquista CEO. Lo atrae hasta tal punto que lo convierte en un cálido y cursi CEO. Pero no sólo lo atrae a él, sino también a su mejor amigo (un atractivo fotógrafo de origen hispano) y; más adelante, en el segundo libro, también encandila al jefe de la editorial en la que empieza a trabajar (pero éste no es tan importante para mí).

Soñando con mi príncipe azul, siendo sosa

Soñando con mi príncipe azul, siendo sosa

Una sosa, pedante y cursi que tiene detrás a todos los hombres con los que se cruza. Me suena de algo… no sé de qué. ¡AH SÍ! Es algo que se repite en toda la literatura barata del siglo XXI.

  • Memorias de Idhún:  la escuálida y sosa Victoria tiene detrás a Jack, un chico adorable, cálido (y al parecer, muy atractivo) que resulta ser un dragón. Y a Christian, un frío, calculador y escurridizo chico (muy atractivo también) que resulta ser un shek.
  • Crepúsculo: la insulsa y normalucha Bella tiene detrás a un hombre-lobo fornido y atractivo que la cuida y protege. Y a un vampiro sexy y dulce que también la protege con su alma. Hombres-lobo y vampiros, enemigos de toda la vida, se alían para que ella esté sana y salva y sea feliz.

Muy bien, muy imaginativa, ¿eh?

Mi única explicación a todo esto, y la gente que me conoce ya me ha oído echar pestes al respecto, es que las autoras no se comían un colín en el instituto pero estaban más salidas y calientes que el pico de una plancha y babeaban suspiraban por los musculados quarterbacks de los equipos de fútbol americano de su insti; los cuales pasaban de ellas para irse con las animadoras. Cuánto rencor acumulado, amigas. No vais a cambiar nada con vuestros libros; los guapos van a seguir yendo a por las rubias y sexies animadoras, para echar con ellas cuatro partidas a las cartas y luego dejarlas tiradas. Ellas son las auténticas víctimas de todo esto, no vosotras, mártires, que sois unas mártires.

Concluyo con más sinceridad, me leí el primer libro de la trilogía de “50 sombras” en dos días; el segundo en una semana (fue un reto personal) y el tercero lo empecé, leí un capítulo y me fue imposible seguir. Creo que con decir que en el segundo libro me saltaba las escenas de sexo porque me parecían más interesantes los problemas de pareja y familiares dejo claro el tipo de novela “erótico-festiva” que ha enganchado a millones de ilusas y enamoradizas mujeres en todo el mundo.

Ya está bien por hoy. Me he cansado.

Un comentario en “50 sombras del Crepúsculo de la luna de Idhún

  1. E. L. James es una mujer de 50 años cuyos primero trabajos datan del 2009. Estos son fanfics de Crepúsculo, saga que, a los 45 años, le motivaron para empezar a escribir.
    Crepúsculo. CREPÚSCULO. ¿Qué te esperabas? Basura narrativa. Igual que la Stephenie Meyer o Laura Gallego.

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