Fin de la historieta ésta por Dios

Sé perfectamente que tal vez sea cebarse un poco, pero cuando una persona pide las cosas a gritos, hay que dárselas. No contento con los posts “Te huelo la desesperación desde Cuenca” y “Excusez-moi”, quiere más. Pues muy bien, porque tu e-mail se merece un post enterito para él solito.

Francamente, para mí tan solo es otro chico más ofendido por mi blog, pero siempre lo he dicho, si me enviáis mensajes elaborados, me curraré la respuesta. Su mensaje tiene 1376 palabras, así que creo que merece una contestación en consecuencia. Efectivamente, lo que estáis pensando, no os imagináis el coñazo que puede suponer leer eso.

Antes de nada, enhorabuena, has cometido menos faltas de ortografía de las esperadas. Uno de los motivos por los que tardé tanto en abrir el mail era el miedo a que me sangraran los ojos; de todos modos (y esto es una crítica constructiva), si quieres dedicarte a dar charlas, comunicar y enseñar; aprende a redactar primero.

El mail era por el estilo de largo

El mail era por el estilo de largo

Si me estás leyendo, que seguro que sí (porque no te he conocido mucho, pero sí lo suficiente como para darme cuenta de que eres un poquito stalker), seguro que te preguntas por qué te critico si tu e-mail tenía un tono “tranquilo y amigable”. Verás, tal vez te creas que soy tonta, pero leo entre líneas. Con tu permiso, citaré una pequeña parte de tu eterno e-mail, para mí, la única con contenido.

Bueno ya sabes como fue el proceso hasta que por fin pudimos vernos y conocernos un poco más, lo que no sabrás es que los chicos de la empresa son bastante cotillas hablan entre ellos, y yo siempre suelo preguntar que tal vuestro primer día en la empresa cuando salis de observación. Los chicos me dijeron textualmente: Cuidado con esta chica que es bastante suelta. Sinceramente siempre me dió igual el punto de vista de las demas personas mientras yo no lo compruebe así que hice caso omiso de esas acusaciones tan tontas y poco maduras, y me puse en contacto contigo. A mí lo que digan los demás me da igual.”

Vamos a analizarlo por puntos, ¿de acuerdo? Y voy a ignorar las faltas de ortografía, de puntuación y de expresión, no soy tan mala. Aquí va:

  • Trabajé en esa oficina menos de una semana, apenas hablamos durante ese tiempo. De modo que tu interés por mí no podía ir más allá del plano físico.
  • Tus queridos “subordinados” te dijeron que soy bastante suelta.

Bien, una vez establecidas esas premisas, pienso yo, ¿no es un poco extraño que te molestaras en conseguir mi número de teléfono para quedar conmigo y tener algo serio si lo único que “sabías” de mí era que “soy bastante suelta”? Yo no llamo a un chico con el que apenas he hablado para comenzar una relación si me dicen que es un golfo, llámame rara, yo lo llamo “no ser masoca”.

Otro punto que no entiendo cómo te pudieron decir eso “los chicos” si apenas hablé con ellos. Sinceramente, me fío bastante poco de lo que dices; una persona que llama “cotillas, tontos y poco maduros” a sus compañeros de trabajo me parece bastante poco fiable. Si te inventas algo, sé un poco más listo y no quedes mal tú.

Voy a terminar ya, y quiero que este asunto muera aquí, sólo quedamos a tomar tres cafés, yo creo que estre dramatismo es totalmente innecesario. ¡Un besito!

 

Un comentario en “Fin de la historieta ésta por Dios

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