Helado de chocolate, película lacrimógena y pañuelos

El otro día publiqué un post sobre rupturas y dejé en el aire que una mujer “dejada” es totalmente diferente a una mujer que rompe una relación. Mientras que los hombres terminando siempre volviendo a suplicar, las mujeres actuamos de manera aleatoria, combinable y caótica.

Comportamiento nº1: Las dignas

Frase: “No me verá pasarlo mal por él. Menudo mamonazo, él se lo pierde”.

Las dignas lloran desconsoladas cuando están con su círculo más cercano y cuando están solas; pero en el momento en el que el chico en cuestión aparece, son frías como el hielo.

No por mantener su dignidad sufren menos, la mayoría de las veces les encantaría cogerle por los hombros, darle un meneo y decirle “TE ODIO CERDO CABRÓN ASQUEROSO”, pero no lo hacen porque son plenamente conscientes de que es una pérdida de tiempo, aliento y saliva.

Comportamiento nº2: Las melodramáticas

Frase: “¿Qué ha pasado con todas las veces que me has dicho que me querías, que estabas enamorado de mí? ¿No recuerdas nuestros primeros meses? Eran perfectos, ¿qué ha cambiado?”

Éstas no montan pollos, tan solo parecen personajes Shakespearianos. Expertas en chantaje emocional, maltratro psicológico y en fingir lágrimas. El problema es que olvidan un pequeño detalle: estas técnicas no sirven de nada con una persona que pasa completamente de ti, hermosas.

Comportamiento nº3: Las despechadas

I WILL GET YOU

I WILL GET YOU

Frase: [en medio de la calle principal de la ciudad] “Me has dejado para tirarte a otras, ¿verdad? Tú te crees que soy tonta y me vendes el cuento de que sólo necesitas un cambio de aires, pero ‘cambio de aires’ es ‘cambio de piernas'”.

No contentas con arrastrarse y perder la dignidad como las despechadas, éstas además montan pollos y hacen el ridículo. Son bastante inestables; ya que, en breves momentos de lucidez mental, se hacen las dignas; y, cuando ven la técnica funciona… montan escenita choni.

Comportamiento nº4: Las patéticas

Creen que son listísimas y que su ex no nota que están intentando llamar su atención desesperadamente. Stalkean su Facebook/Twitter/loquesea y van “casualmente” a los sitios a los que “no saben” que él va a ir.

Se las reconoce por estar serias mirando hacia la puerta del bar cada cinco segundos para ver si él llega, Una vez aparece, su humor cambia bruscamente: están súper felices de la vida, divinas de la muerte. Se ponen a bailar, gritan, dan saltitos, tontean con otros (a dos centímetros de su ex y compañía si es posible) y sueltan a sus amigas algo en plan “estoy tan bien sin él. Además, la tenía E-NA-NA”.

Hay más tipos, pero ya está bien por hoy. Daré de todos modos, antes de terminar, mi más sincera opinión: el mejor siempre es el último. Puede que ahora os parezca que no vais a encontrar a nadie como él; pero el próximo os gustará el triple. Un par de tardes viendo pelis de amor y comiendo helado está bien, pero absolutamente nadie es imprescindible.

Otra opción perfectamente viable es no tener novio, puede hacerse, ¿eh? No es difícil, es guay. Es díver.

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