Nos lo merecemos por mentir

Empiezo el post de hoy cagándome tanto en WordPress como en mi portátil. Señores de WordPress, ¿qué me vais a hacer, eh? Y continúo haciendo una mención especial al Señor X, porque uno de sus comentarios me ha “inspirado” para un post: eres mi musa, Señor X.

Todos, tanto chicos como chicas, somos unos mentirosos. En el fondo, que pasemos los unos de los otros después de quedar una (o como mucho un par de veces) es totalmente lógico. Entre el alcohol, el maquillaje, el push-up, las bragas-faja, las medias reductoras, los taconazos, los cincuenta litros de perfume encima y los perreos pecaminosos contra cualquier superficie vertical lo raro sería no ligar.

Fiebre del sábado noche

Fiebre del sábado noche

Entramos en una discoteca y, ¿qué nos encontramos?

  • Chicas poniendo morritos.
  • Chicos babeando por chicas.
  • Parejas copulando con ropa contra las paredes.
  • Chicas bailando en plan cochino entre ellas para calentar a los chicos.
  • La barra hasta arriba de gente pidiendo chupitos.
  • Grupos de chicos señalando a grupos de chicas y haciendo “reparto de bienes”.
  • El típico borracho que va a su puta bola (aportación de Carlos Boluda).
  • Feos intentando engañar a alguna.
  • Chinas vendiendo flores de plástico y gafas con lucecitas.
  • Tres o cuatro listos que aprovechan el exceso de alcohol y feromonas para robar abrigos, bolsos y carteras.
  • Una cola interminable para entrar en el baño.

Lo cual me lleva a lo mejor de los bares: los baños. Este lugar es totalmente diferente para los chicos y para las chicas.

  • Los chicos mean.
  • Las chicas se colocan los rellenos de silicona del sujetador, se miran y toquetean el pelo durante media hora, y se echan mil millones de kilos de maquillaje. Hablan sobre qué chico les gusta y ni las mira o que les gusta y las mira, el caso es hablar y hacer esperar a la pobre Sara Doe, que está dando saltitos por el pis que se hace mientras espera pacientemente.

Os voy a proporcionar unas estadísticas inventadas por mí totalmente fiables y contrastadas para aquéllos que no estáis familiarizados con las salidas nocturnas:

  • El buen gusto es inversamente proporcional a la cantidad de alcohol ingerida.
  • Las ganas de copular de una mujer son directamente proporcionales a lo pegajosa que sea su cara por el maquillaje cuando le das dos besos.
  • El 100% de los hombres mayores de 27 que van a discotecas con fiestas erasmus son unos salidos.
  • El 90% de las chicas que no llevan medias en invierno en una discoteca quieren sexo right there, el 10% restante son erasmus de Siberia o pijas que vienen y van en taxi al bar.
Con todo este maquillaje, mañana fatatas.

Con todo este maquillaje, mañana fatatas, SEGURO.

Teniendo en cuenta el despliegue de medios que es necesario un sábado por la noche, lo normal es que el 80% de las mujeres que salen con “intenciones” y el 40% de los hombres que salen a “cazar” consigan su propósito. ¿Qué ocurre entonces? THE MORNING AFTER.

Abres los ojos, miras a tu lado y, ¿qué ves? Maquillaje corrido, una almohada hecha unos zorros por culpa del eyeliner, la barra de labios, los cincuenta kilos de pote y a una chica que ha perdido la talla 95 de sujetador que aparentaba tener anoche, además de sus sexys curvas y su vientre plano.

Una vez dicho todo esto, mi reflexión final es: los domingos por la mañana serían mucho más bonitos si la gente no bebiera su cantidad de sangre en alcohol los sábados por la noche.

2 comentarios en “Nos lo merecemos por mentir

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