Trabajar con hombres

Lunes de nuevo. Debería volver al plan borde pedante prepotente insoportable, pero hoy tampoco me sale. Podría forzarlo, pero no sería lo mismo, así que escribiré de lo que supone para mí trabajar en un sitio sólo con chicos.

Lo que es el lugar de trabajo es increíble: grande, original, muy bonito, decorado con gusto (para haberlo hecho hombres heterosexuales), con cocina, baño, sala de eventos y hasta minigolf y máquina de pesas; que, claramente, absolutamente nadie usa. Otra de las cosas buenas que tiene este sitio es la cantidad de gente que conoces ya sea en eventos o porque vienen a ver el lugar.

Luego ya viene la parte de la gente, trabajar sólo con chicos tiene sus pros y sus contras, son informáticos, así que no pertenecen a ninguna de las categorías de mamonazos integrales de mi ya famoso post. Como ya sabéis que me encanta hacer listas de cosas, enumeraré pros y contras, empezando por lo bueno y terminando por lo malo, para cebarme a gusto con ellos. Pero vamos, que ya tienen ganas de un post sobre ellos, los tengo amenazados desde hace tiempo con que, si se portan mal, suelto improperios sobre ellos por aquí.

Pros

  • Los chicos tiene un carácter mucho más fácil que las chicas, y lo sé porque, aunque a veces se les olvida, yo soy una.
  • Soy la única que varía de carácter dependiendo de las hormonas. Ellos sólo tienen que adaptarse a mi cara de perro/cara feliz/cara de gato mimoso.
  • Me dan masajes.
  • Agradecen muchísimo que les prepare el café como a ellos les gusta.
  • A veces, cuando ellos van, voy al gimnasio y hago algo de deporte. Lo que se llama “peer pressure”.
  • Me gusta cocinar y a ellos les gusta comer, eso es un buen tándem.
  • Si me ven triste, por mucho que me hayan troleado, me animan y me dan abrazos y esas cosas.
  • Yo puedo meterme con ellos hasta quedar a gusto, porque son chicos, y los chicos… bah, vosotros no tenéis sentimientos.
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Los cinco junticos (menos el +1)

Contras

  • El rasgo común de absolutamente todos los hombres del mundo, incluídos los informáticos: el espíritu trolazo. Que en parte también es un pro, todo depende de mi humor del día. Hay veces que la pregunta “¿quieres un griego?” mientras te extienden un yogur me hace reírme un montón; otras sin embargo, me quedo mirando con cara de “griego el que te voy a dar yo a ti”.
  • Me tratan como a un chico. Esto no es un contra del todo, a mí me gusta que me miren y no piensen “a ver si cae”, pero oye, un piropo de vez en cuando alegra el día. Hoy me han tirado alguno, hoy les quiero un poco más.
  • De vez en cuando echas de menos tener a una chica histérica al lado para contarle si algún chico te hace tilín, pero bueno, a mí también se me olvida a veces que ellos son chicos; así que doy saltitos como una idiota contándoles las cosas como si a ellos les fuera a importar lo más mínimo.

Y realmente no hay más contras, los quiero mucho a los cuatro (y al +1). Voy a vomitar por todo lo que acabo de escribir, espero volver a cagarme en todo pronto, porque me da hasta vergüenza esta sarta de ñoñerías que acabo de poner aquí. Pero bueno, se merecen que les muestre un poco el cariño que les tengo.

2 comentarios en “Trabajar con hombres

  1. Si al final vas a ser sentimental, he aquí mi visita de rigor, echo de menos uno de esos post en los que dices lo que todos sabemos pero nadie quiere admitir, eres una versión irreverente y no comercial de Lucía Etxebarría. A la espera de guerra..

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