Inercia

En primer lugar, muchas gracias a todos los que me habéis mandado mensajes deseándome que me mejore de lo de mi muela de la muerte, no me los merezco con lo mala mujer que soy. Eso sí, dejo clara una cosa, este agradecimiento imaginadlo con la voz de la Duquesa de Alba, porque mi movilidad maxilofacial actual es parecida.

Ahora ya sí, entro en materia. Hoy voy a hablar de la inercia amorosa. De estas relaciones de pareja que rompen-vuelven-rompen-vuelve-rompen-vuelven mil millones de veces hasta que lo dejan definitivamente. Todos hemos pasado por algo así o conocemos a alguien que esté pasando por ello. Tanto si lo vives tú como si lo ves desde fuera, es una experiencia bastante… intensa.

Es más o menos como representar en prosa las letras de Pimpinela. Vete, olvida mi cara, a las dos horas llamar por teléfono diciendo “te echo de menos, he sido idiota”. Volver, besitos, mimitos, cuantísimo te quiero, no volverá a pasar. Romper al día siguiente, avisar a todo el grupo de amigos de que la ruptura es definitiva. Los amigos sacan papel y boli, hacen una porra sobre cuándo volveréis. Gana el que dijo “¿éstos? Estos vuelven hoy por la noche ya”.

En plena realización de la porra

En plena realización de la porra

¿Y esta inercia estúpida amorosa a qué se debe? Se debe, principalmente a cuatro cosas: el aburrimiento, la pereza, la juventud y el miedo a lo desconocido. Ahora ya, las explico brevemente pero interrelacionándolas. Si tienes menos de 28 años y eres normal, lo más común es que la relación más larga que hayas tenido haya sido de alrededor de 3 años, de los cuales uno y medio habrán transcurrido entre discusiones y dramas. ¿Por qué somos tan masocas? Por evitarnos el tener que volver a empezar de cero con otra persona, algo en plan “es que ya llevamos un año y medio, ahora volver a llevar un mes con alguien… qué coñazo”.

SÍ, ERROR DE BASE. Soy plenamente consciente de que no hace falta tener pareja para ser feliz, pero la gente que está en pareja suele adorar tenerla, son gente que necesita ir a comer, merendar, cenar y hasta hacer pis en compañía. Están hechos de otra pasta, como de blandiblú.

Luego está lo del miedo a lo desconocido, es inseguridad, pero peor. A ver, después de tanto tiempo con la misma persona, nos hemos amoldado a ella; nos conocemos con nuestros defectos y nuestras virtudes, la confianza da asco y ya no nos asustamos cuando el muy cerdo nuestro querido novio se tira un pedo. ¿Habrá alguien por ahí que nos quiera tal y como somos? Aparte está el miedo a estar solo. Mucha gente cree que estar sin pareja es un indicativo inequívoco de que nadie te quiere. Vamos a ver, el amor no es como jugar a fútbol por equipos en Educación Física: si no tienes pareja no quiere decir que seas gordo/patizambo/marginado social, puedes elegir no estar con nadie y no por ello tienen que señalarte por la calle en plan “halaaaa está solo, eso es que nadie quiere estar con éeeeel”.

Ahora pasamos a otra cuestión, ¿cuándo termina la inercia amorosa? Pues puede terminar por varias razones: una tercera persona, una tercera persona o… el erasmus, es decir, muchas terceras personas borrachas a la vez. Puedo llegar a entender esto, más que nada porque yo lo he hecho, y si yo lo he hecho es que está bien (tacatá). ¿Qué se hace cuando muere un Papa que lleva muchos años en el cargo y al que quería la gente? Se elige a uno muy viejo que, en teoría, debería durar poco. En las relaciones de pareja es parecido, necesitas un puente entre la relación larga y la soltería o entre la relación larga y otra aburrida relación larga. Este puente es un desafortunado sujeto al que utilizamos vilmente. Sobre ellos escribiré otro post otro día, porque se lo merecen. Por ellos.

Os dejo por hoy, con Dios.

5 comentarios en “Inercia

  1. “una tercera persona, una tercera persona o… el erasmus, es decir, muchas terceras personas borrachas a la vez. Puedo llegar a entender esto, más que nada porque yo lo he hecho, y si yo lo he hecho es que está bien (tacatá). ¿Qué se hace cuando muere un Papa que lleva muchos años en el cargo y al que quería la gente? Se elige a uno muy viejo que, en teoría, debería durar poco. En las relaciones de pareja es parecido, necesitas un puente entre la relación larga y la soltería o entre la relación larga y otra aburrida relación larga. Este puente es un desafortunado sujeto al que utilizamos vilmente”.

    Corrígeme si me equivoco, pero creo que eso sólo lo realizáis las chicas (sin acritud ninguna). Agradecería la respuesta a por qué se utiliza a esa tercera persona, o por lo menos qué es lo que crees, ya que es la primera vez que leo acerca de esto (quizá haya leído poco, o no, no lo sé).

    No he sido esa tercera persona, mi suerte fue sufrir el hecho de que mi ex hiciera eso. Ahora, leyendo esta entrada, hay cosas que encajan, ya que tus palabras corroboran algunas hipótesis que tenía en mente.

    Sin intención de molestar, te pregunto pues el por qué, al menos qué es lo que crees…

    Un saludo!

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  2. Pingback: Limbo amoroso | Sara Doe

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