Del montón

Ayer, mi mejor amiga me envió un artículo que hablaba sobre la importancia real de la belleza a la hora de seducir. Lo leí, porque los domingos nunca hay nada mejor que hacer y, coño, estuve de acuerdo. Es un tema al que llevaba tiempo dándole vueltas; porque, la verdad, motivos hay.

Todas las chicas hemos soltado la frase “no sé qué le ven”, cuando todos los chicos babean por una que no es que nos parezca fea, simplemente nos parece que “no es para tanto”. Y supongo que vosotros pensaréis lo mismo cuando las chicas alucinamos con un chico totalmente “del montón”. Supongo que ahí está la gracia, en que el atractivo es algo que sólo captamos desde el sexo opuesto.

Qué bella

Qué bella

¿Es eso bueno? Pues sí y no a la vez. Porque, como bien dice el autor del artículo, la seducción y el atractivo radican en una serie de pequeños movimientos imperceptibles y, por supuesto, no controlados. Una persona atractiva no es consciente de esos movimientos que realiza. La parte buena es que los guapos no tienen por qué gustar más. Lo malo es que ese “je ne sais quoi” de la seducción o se tiene de nacimiento, o no se tiene. Si lo tienes, guay; si no, pues menuda caca.

Pero ahora tampoco nos volvamos locos, que la belleza importa ligeramente. Un callo malayo, por muchos movimientos imperceptibles y súperseductores que realice, difícilmente se comerá un colín. Estoy hablando de algo en plan “chica normal Vs. reportera de la Sexta”. No sé vosotros, pero yo he tenido la horrible experiencia más de una vez de ver a un chico guapísimo e ideal para campo y playa y querer vomitar en cuanto abrió la boca para decir un “hola, soy modelo”. ¿Cómo responde uno a eso? ¿Cómo disimula uno la cara de “tú lo que eres es mongol”?

Y claro, como yo escribo así sobre la marcha, me acaba venir a la cabeza la palabra “prototipo”. Cualquiera que me conozca un poquito sabe cuál es mi prototipo de chico (en lo que al físico respecta), y cualquiera que me conozca desde hace unos años sabe que nunca he estado con un chico que se acerque a ese prototipo, es más, no se acerca ni de lejos. Qué desastre. Que luego da igual que se acerquen o que no al prototipo, porque están todos cortados por el mismo patrón, pero oye, si al menos te entretienen con conversación una temporada, pues eso que te llevas.

QUÉ DESASTRE. Al menos ahora cuando llegue la guapa creída de turno le podré soltar un “menos lobitos, guapita de cara” y quedarme más a gusto que un arbusto. Con Dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s