Hombres que cocinan

Ayer, hablando con el Señor X, que ya no es tan señor, ni tan X, se me ocurrió un tema: los hombres que cocinan. Ya veis vosotros, ya había clasificado a los hombres por tipos, pero me había dejado a estos especímenes en el tintero. Os parecerá una tontería de clasificación, pero no, no es una tontería,  es crucial y mortal de necesidad.

paella

El hombre que ha hecho esto juega mucho a las cartas seguro, no me fío

Dentro de la ya terrible clasificación de “Hombres que cocinan”, nos encontramos varios tipos:

  • Hombres que dicen que cocinan pero sólo saben añadir una lata de atún y un huevo a una pizza precocinada antes de meterla en el horno.
  • Hombres de gran talla que cocinan para su gozo, gusto, disfrute y mantener su masa adiposa.
  • Hombres que dicen que cocinan pero sólo saben hacer pasta, y ni siquiera al dente.
  • Italianos.
  • Hombres que cocinan bien.

Claramente, sólo me preocupan los dos últimos grupos. Los del primero, en realidad no saben cocinar, al menos no hasta que se conviertan en hombres de gran talla y tengan que aprender a cocinar para su gozo y disfrute. Ni los del tercer grupo, éstos sólo te engañan un par de días, pero luego ya ves que tiran de restaurante, ésos no encandilan a ninguna. Los peligrosos son los dos últimos grupos: los italianos por italianos, y los hombres que cocinan bien… oh amigas, ésos son los peores.

¿Por qué? Lo primero de todo, porque nos dejan bobas. Un chico que te lleva a su casa a a cenar, prepara la mesa y te sirve un plato de risotto acompañado de un buen vino tiene un 70% de posibilidades de jugar a las cartas esa noche. Si además prepara un postre con chocolate, las posibilidades llegan ya al 85%. Y, amigas mías, eso ellos lo saben de sobra. Pero eso no es lo peor, un hombre que cocina bien conoce muy bien a las mujeres, probablemente ponga música suave después de la cena, y te ofrezca ir al salón a charlar (claramente, con más vino, que no falte). Allí, con una luz tenue, te dirá lo guapa que estás esa noche. La música pasa a sensual. El vino empieza a afectarte, claramente, el hombre que cocina bien lo nota por el color de tus mejillas y se convierte automáticamente en cazador seductor encandilador, te apartará el pelo de la cara, lo pondrá detrás de tu oreja y aprovechará para susurrarte al oído lo a gusto que se encuentra en tu compañía. Bien, aquí ya han alcanzado el 95% de posibilidades, tú ya has dejado la copa de vino en la mesa con una risita y las bragas en el suelo, piensas que lo tienes roto, hasta las trancas, pilladísimo por ti. Él te besa, porque para eso te ha llevado a su casa. Un hombre que cocina bien, besa bien, ¿por qué? Por dos motivos: tiene delicadeza y además, probablemente haya besado a muchas.

Una vez te ha besado, la partida de cartas es un hecho ya. No hace falta decir que un hombre que cocina bien y besa bien, también juega bien a las cartas, motivo más que suficiente para encandilarnos aún más. Pero queridas, no ha pasado lo peor, la estocada final: el desayuno. Un hombre que cocina bien, sabe que lo de llevar el desayuno a la cama es ya la hecatombe. En el momento en el que entra en la habitación con una bandeja con dos copas de zumo, crêpes recién hechos y fruta cortadita, date por jodida. Ya te tiene y lo sabe, más que nada porque no disimularás ni una gota lo rotísima que te tiene: abrazos, besos, más abrazos… Vale, amiga mía, la has cagado.

Ya os he explicado el modus operandi, ahora os digo lo más importante: ¿por qué es tan peligroso un hombre que cocina? Porque, el hecho de que haya concinado para ti no quiere decir que te quiera para algo serio; y, en ningún caso, que esté enamorado. Para un hombre de este tipo,  haceros la cena  es lo mismo que para un hombre que cocina mal invitaros a un restaurante caro; lo que pasa es que esto último no impresiona tanto, se ve más venir que lo que quiere es jugar a las cartas, sobre todo si os invita en una primera cita. De modo que, si un hombre que cocina bien cocina para ti y te prepara el desayuno, no pienses que tienes a la joya en casa, son peligrosos. Eso sí, disfrútalo mientras dure y aprende las recetas, las podrás usar tú algún día con el mismo fin.

Yo creo que ya está más que bien por hoy, hasta que vuelva. Con Dios.

4 comentarios en “Hombres que cocinan

  1. Pues yo con esto paso de comerme la cabeza. Yo tengo al mi yeseru que se desloma de sol a sol para llevarme de restaurante varias veces a la semana. Asi cocino yo lo que me de la gana en casa, y el resto de dias ni me preocupo de las simbolismos ni de los cacharros ¡Soy feliz con mi hombre simple de intenciones directas!

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  2. Un hombre debe saber arreglarse solo, la compañía es agradable pero mantener la masa adiposa es primordial. No todas las chicas se merecen una cena, las que la consiguen deben considerarlo toda una declaración de interés. Si sigues desmantelando bombas no nos quedará munición señorita Doe.

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