Creep, esa canción es taaaaaaan yo…

Ayer, mientras iba en el coche con Héctor, ése que no tenéis ni idea de quién es, empezó a sonar Creep y los dos estuvimos de acuerdo en que, en algún momento de nuestras vidas nos hemos sentido identificados con esa canción. Y, claro, esa canción la ha escrito Thom Yorke, que claramente se sintió así en algún momento de su vida también. Además, mirando mi timeline de Twitter, he visto que como un 75% de las personas a las que sigo ha estado obsesionado con esa misma canción, lo que denota que se han sentido identificados. Del otro 25%, probablemente un 10% también se haya sentido identificado con la canción y, el resto, lo más seguro es que ni la conozcan. ¿A qué me lleva eso? A que todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido una mierda en relación a otra persona.

Ésta, esta canción, es que me siento SÚPER identificada

Ésta, esta canción, es que me siento SÚPER identificada

Y aquí es donde yo me ofendo. Porque ya es bastante horrible sentirte menos que la persona que te gusta, pero es aún peor si esa persona también se siente inferior e insegura con respecto a otra. Porque, a ver, ¿en qué posición te deja eso? En el escalón más bajo de la escalinata del amor. ¿Que también puede que haya alguien “debajo de ti”? Pues seguramente, pero eso nunca lo vemos. Bueno, alguna gente lo ve, pero esos son lo que yo llamo mamonazos, y este post no va sobre ellos, va sobre gente decente.

Esto es aplicable a cualquier canción, pero con Creep se hace más evidente. La ponen en una discoteca y automáticamente oyes un centenar de voces desgarradas por el dolor cantándola. Es triste, muy triste que el amor sea tan complicado. Pero más triste es aún que escuchemos letras que nos hundan incluso más. ¿Que todo te va mal con la persona que te gusta? Vale, me parece estupendo, pues escucha música alegre, no alimentes tu depresión con canciones que describen tu estado de ánimo palabra por palabra, ni veas películas deprimentes. Eso no ayuda. No ayuda nada, y lo digo porque lo he hecho, es más, tengo una lista de Spotify para esos momentos.

Intentaré tratar el problema de base: Sentirse menos que nadie. Este problema de base se soluciona con la terrible frase de abuela de “siempre hay un roto para un descosido”. Suena fatal, en plan “eres una auténtica mierda, pero oye, siempre habrá alguien que encaje contigo”. Y de eso se trata el amor, de encontrar a alguien que encaje contigo. En el momento en el que te sientes inferior a la otra persona pasamos a otro tipo de relación que se llama una puta mierda “relación masoquista”. Y no en el sentido perversamente divertido de la palabra, sino en el peor de todos los sentidos posibles.

Pero bueno, si algo me ha quedado claro a lo largo de mi corta vida, es que somos masocas para todo. Parece que nos gusta sufrir. Si esta afirmación ha supuesto una revelación para vosotros y no se os ocurren ejemplos, ya los pongo yo. Los ejemplos en forma de lista siempre corren a mi cuenta:

  • Me deja un chico…
    • Voy a ver películas de amor en las que todo acaba bien y me hacen sentir una mierda.
    • Voy a ver películas de amor en las que todo acaba mal. Te hacen sentir que el amor es una mierda, por un momento sientes que no estás sola en el mundo; luego recuerdas que los protagonistas en realidad son sólo actores con vidas perfectas.
    • Voy a escuchar música deprimente sola en mi habitación. Escuchar las letras, sentirte comprendida por el grupo que la compuso. Luego darte cuenta de que los que han escrito esa letra nadan entre millones de dólares. Hundirte más.
    • Voy a beber mi peso en Vodka y repetirle a todo el mundo lo miserable que soy.
  • Discuto con mi familia, voy a encerrarme en mi habitación, llamar a mi mejor amiga y despotricar sobre ellos para alimentar bien el odio.
  • Me va todo mal con mi pareja, voy a serle infiel.
  • Echo de menos a mi pareja, voy a liarme con el primero que pase para cubrir esa falta de afecto.
  • Vaya, mis compañeros de trabajo no están mal, voy a jugar a las cartas con alguno de ellos.
  • Me siento gorda, voy a ahogar mis penas en bollos de chocolate.
  • Tengo un problema con alguien, para qué solucionarlo, si puedo hablar mal de él a sus espaldas con más enemigos comunes.
  • Le caigo mal a un profesor de la universidad, para qué tomar la vía de la autosuperación si puedo abandonar la asignatura y dejarla para el año siguiente, junto con las otras 10 propias del curso y rezar por que no me toque el mismo profesor.
  • Un compañero de trabajo/clase me machaca emocionalmente. Voy a alejarme de todo el grupo en lugar de poner las cartas sobre la mesa (creo que es la primera vez que uso la palabra “cartas” sin connotación sexual).

Creo que con esto ya os habéis hecho una idea de lo que quiero decir con que somos masocas; o, al menos, pasivos. Escuchar Creep no nos va a ayudar, no nos va a solucionar la vida. Lo que tenemos que hacer es empezar a tomar un poquito las riendas de nuestra vida; porque es el único sitio en el que somos los protagonistas.

Voy a dejar el tono de arenga, no me pega nada y a encender Spotify para escuchar Our Perfect Disease mientras pienso en lo que pudo haber sido y no fue. O Creep mientras me siento una mierda. O comer helado de dulce de leche mientras pienso en mis kilos ganados. O martirizarme mientras miro la americana que compré el otro día en Zara. Con Dios.

3 comentarios en “Creep, esa canción es taaaaaaan yo…

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