¿Reglas?

Vaya, parece que mi querida musa, el Señor X, ha vuelto a la carga. Tan solo me ha preguntado algo muy simple: “¿Qué reglas te saltas?” Refiriéndose a las relaciones, no sé si amorosas o sexuales, a veces me lío. Vaya, ¿qué reglas me salto? ¿Existen las reglas? ¿Qué reglas?

¿Reglas? ¡Anda a tomar por el saco!

¿Reglas? ¡Anda a tomar por el saco!

Reglas. Tenemos reglas y normas para todo, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos; así que qué menos que librarnos de semejante coñazo mientras estamos con la persona con la que compartimos tanto partidas de cartas como momentos de intimidad. De todos modos, ahora que me paro a pensarlo, creo que sí que hay reglas, al menos cuando el interés no es igual de fuerte por parte de los dos miembros de la relación.

Me explico, existen dos tipos de relación:

  • Las relaciones en las que las dos partes están igual de implicadas o relaciones equilibradas y
  • Las relaciones en las que una parte está implicada hasta las trancas (tu parte) y la otra nada de nada o relaciones descompensadas.

En las relaciones del primer tipo todo es muy fácil, no hay regla alguna, uno siempre quiere ver al otro, se dan mimos, se quieren, se dicen cosas bonitas, la gente de alrededor vomita arcoiris… La enjundia está en las relaciones del segundo tipo. Conoces a un chico, ese chico te gusta, pero él está más frío; sí, jugáis a las cartas y tal, eso es fácil; pero nunca sabes cómo iniciar una conversación con él. Te comes la cabeza constantemente con los “¿si le mando un mensaje ahora pensará que estoy muy pillada?” o los constantes “voy a esperar un rato a contestarle a lo de quedar, que no piense que estoy siempre con el teléfono al lado esperando su llamada”. Para ese tipo de relaciones no es que haya reglas, hay toda una constitución. Y todos los que hayáis pasado por ello, id est, todos, lo sabéis. Y… claro, ¿qué es un post en mi blog sin una pequeña lista? Aquí van las reglas tontas que nos autoimponemos en las relaciones descompensadas:

  1. Nada de enviar dos mensajes seguidos. Eso es arrastrarse.
  2. Comerse la cabeza si él no contesta a un mensaje. Esto es así, si mandas un mensaje a un chico y no te contesta no te planteas que esté ocupado, no, eso no; directamente piensas que no quiere nada contigo; es más, ya te imaginas su cara de “Dios, ya está aquí la pesada ésta, a ver cómo me libro de ella”.
  3. Contestar con un “no sé, a mí me da igual” cada vez que él te pregunte qué te apetece hacer o dónde te apetece cenar.
  4. Intentar no ser demasiado cariñosa tras las partidas de cartas. No vaya a ser que te note demasiado pillada, después de las cartas, tú a tu rollo.
  5. Intentar no ser demasiado poco cariñosa tras las partidas de cartas. Una cosa es no ser demasiado cariñosa y otra muy distinta es ser una seca-sosa. No vaya a pensarse que no te gusta nada.
  6. Nunca proponer las partidas de cartas. Cuando una chica está pillada por un chico jamás propone esas cosas, no vaya a ser que él diga que no. Hombres del mundo, nada hiere más el ego de una mujer que que rechacéis una partida de cartas. Es un feo muy gordo.
  7. Vivir cada partida de cartas como si fuera a ser la última. Más que nada, porque podría serlo.
  8. Hacer ver a la otra persona cuantíiiisimas cosas tenéis en común. Más que nada para que sepa que le va a ser difícil encontrar a una chica tan afín a él.
  9. Odiar a todas y cada una de sus amigas. Más que nada porque te da envidia la estabilidad que tienen con él; aunque sólo sea una amistad, ya es más de lo que tienes tú.
  10. Escuchar música y sentirte súper identificada, esa canción ES vosotros dos. Para leer más sobre esto, pinchad aquí.

Y… bueno será por reglas, lo de dejarse llevar en las relaciones de naipes se lleva mal (léase este post), tan mal que la gente prefiere complicarse la vida. Si una relación no fluye, no merece la pena, más vale cambiar de tema, a otra cosa mariposa. Como yo, que como esto ya no fluye, pues lo dejo por hoy. Con Dios.

5 comentarios en “¿Reglas?

  1. Las cosas bien hechas no necesitan normas, o son como embalajes, hechas para romperse y descubrir algo nuevo o simplemente por la excitación de ser quebrantadas. Las relaciones son difusas, pueden ser ubicadas en distintas definiciones, como quien coloca un cenicero en el baño o un televisor en la habitación…, podría estar en cualquier parte, pero no deja de ser un televisor. En el fondo todos tenemos nuestras reglas…

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    • Sí sí, si abrir el embalaje está chupado, lo difícil es mantener la ilusión una vez has descubierto lo que hay dentro de la caja. En este caso las mujeres somos lo que hay dentro de la caja; e intentamos mantener al niño contento con lo que con tanta ilusión ha desembalado.

      Para que te hagas una idea, en este tipo de relaciones las chicas son Woody, el chico es Andy y el resto de mujeres son Buzz Lightyears en potencia.

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  2. “Hombres del mundo, nada hiere más el ego de una mujer que que rechacéis una partida de cartas. Es un feo muy gordo.” Mujer, al contrario de la creencia popular no somos máquinas sexuales disponibles 24/7, a veces no apetece o no se puede, no te tomes como una cuestión de honor una negativa xD

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