DNI, por favor

Creo que hoy me voy a poner un poco más metafísica que de costumbre y bastante más de lo que me gustaría. Mi compañero de piso y yo hemos comprado un puff para cada uno y hemos descubierto que tienen “Efecto Terapeuta”. Ahora decís “¡se dice efecto teraupéutico, boba!”. A estas alturas de la película espero que haya quedado lo suficientemente claro que cuando digo algo, lo digo siendo plenamente consciente; si digo “Efecto Terapeuta” es porque nosotros nos convertimos en terapeutas y terminamos autopsicoanálizandonos y analizando al otro. Es mucho mejor que una reunión de alcóholicos anónimos, incluso que aquéllas a las que va Tyler Durden al principio de LA película.

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Los bautizaré como “terapuffs”

Así que hoy me toca hablar de ese momento en el que, DE GOLPE, te “haces mayor”. Ese momento en el que eres consciente de que no hay vuelta atrás y todas esas facilidades y el confort que te ofrecían tus familiares ya no van a volver. Es un segundo de revelación y te pesa como un yunque. Ser independiente es genial: tienes tus ritmos, tu trabajo, te haces tus cosas… incluso hacer la colada es llevadero, compensa. Pero hay un segundo en el que te das cuenta de que has entrado en una etapa que ya no termina, sino que se prolonga hasta que… bueno, hasta que te mueres. De todos modos, ya lo sabéis, me lo habéis dicho muchas veces, así que lo he interiorizado, pegaré un braguetazo con un viejete estilo Briatore y no tendré que hacer nada de eso, todas las tareas domésticas y toda la magia que tengo que hacer ahora para llegar a fin de mes serán sustituidas por un montón de lujos y una sola obligación terriblemente repugnantejugar a las cartas con el viejete.

Volviendo a la realidad, me he dado cuenta que a la tierna edad de 21 años mi vida depende de lo que yo haga con ella. Bueno, cada vida depende de su dueño, pero es algo más profundo (jopetas, entendedme, esto es difícil), tu cabeza se convierte en la sección de FAQ de cualquier web que se precie:

-¿Estudiar? Claro, ahorra.

-¿Comprar una blusa? Claro, ahorra.

-¿Te quieres bañar en vez de duchar? Estupendo, luego ya vendrá la factura.

-¿Hace frío en invierno? Gestiónatelo bien, maja, te vale más abrigarte un poquito por casa en vez de ir como una fresca y poner la calefacción a tope.

-¿Hace calor en verano? Pues plantéate lo de comprarte un abanico, están muy bien, son muy prácticos, también puedes ponerte el aire acondicionado, pero allá tú.

Todas esas cosas agobian un pelín. Y eso que aún no he llegado al momento culmen: la declaración de la renta. En ese momento sí que me asustaré, probablemente hasta quiera llamar a mi madre llorando. Me entrará el complejo de Peter Pan; a este momento clave en la vida de toda persona lo llamaré “La crisis de la declaración de la renta”, la gente debería tomarse en serio estas cosas, no sé… tratarlas de verdad, yendo al psicólogo o algo; francamente, me parece un paso mucho más importante que cumplir 30 ó 40 años.

Cumplir años no es hacerse mayor, hacerse mayor es hacer “cosas de mayores”, pero cosas de mayores de verdad. Para mí jugar a las cartas no es una cosa de mayores, fumar en la disco (espero que le deis el tono despectivo que le doy yo al escribirlo) no es hacer cosas de mayores, tampoco lo es irse de escapada romántica con tu pareja cuando tienes 20 años, todo eso son cosas que hacen los jóvenes cuando se creen que la independencia es jauja. Me siento una revieja escribiendo esto, es bastante atroz, parezco una abuela cascarrabias hablando de “la juventud perdida”, pero no estoy diciendo eso; la juventud es genial; coño, yo soy joven, sólo intento decir que, todos aquéllos que aún no tengáis demasiadas responsabilidades, lo aprovechéis, que el número de responsabilidades no hará más que aumentar, eso no va para abajo.

Al tajo maja

Al tajo maja

Y claro que me siento joven, cómo para no, aún me piden el DNI para entrar en las discotecas, es mi momento de felicidad bisemanal, o bueno, mensual… El día que no me lo pidan ya sí que tendré que empezar a tomarme las cosas en serio, tendré que empezar a apurar la búsqueda de mi millonario pellejoso.

Ya está bien por hoy. Con Dios.

3 comentarios en “DNI, por favor

  1. El de la terapia es Jack..con su bilis, su cáncer de testículos, su parasitosis sanguinea. Es Jack quien se descompone. Lo se porque lo sabe porque lo sabe Tyler.

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  2. Realmente hacerse mayor es sólo hacerse viejo, a partir de los 21 cumplir años no te aporta más que experiencias, por lo demás, pura desventaja. En cualquier caso opino que la independencia es realmente dura, pero te da algo que no tiene precio: La verdadera capacidad de controlar todos y cada uno de los aspectos de tu vida, que puede ser una mierda y según el ángulo desde el que la mires, corta. Pero merece la pena. Lo has expuesto tan bien que casi me haces cambiar de opinión…

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  3. Yo he pasado este año por la crisis de la declaración de la renta. Y aunque lleve 5 años viviendo fuera de casa, ese simple hecho ha provocado la reacción en cadena que me lleva hasta el punto en el que me encuentro ahora: con un nudo en el estómago porque soy consciente de que la dolce vita despreocupada que tenía antes de volar del nido no va a volver. Jamás.

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