Todo pasa por algo

Llevo bastante sin escribir, estas últimas semanas han sido un poco una locura. Viajes, reencuentros, entrevistas de trabajo… No me puedo quejar, todo ha salido de lujo; pero simplemente no he tenido tiempo material para sentarme a escribir aquí. Pero bueno, nunca es tarde, en la parábola de “el hijo pródigo”, el chaval hacía cosas mucho peores y su padre le perdonaba. Aprendamos del machista retrógrado decimonónico e injusto perfectamente coherente Cristianismo y perdonemos a Sara Doe.

jpeg

Toca post aburrido

Ahora empiezo con la chicha de este post: Todo pasa por algo. Una serie de acontecimientos en cadena; algunos buenos y otros malos, me han llevado al sitio en el que estoy ahora. Claro, cuando un acontecimiento malo tenía lugar, pues me cagaba en todo, simplemente porque desconocía (y aún desconozco) el resultado final de la ecuación de esta amalgama de sucesos que es mi vida.

Cuando me concedieron la beca erasmus para ir a Coventry el año pasado, era la chica más feliz del mundo. Cuando mi familia me dijo que nada de ir a Inglaterra (no por nada, simplemente son así, si no tienen todo el control sobre mí, no son felices) me hundí. Pero bueno, solicité matricularme en Asturias y volví a estar bien (aunque no tanto como lo estaría con mi año bien merecido de libertad). Cuando me denegaron la matrícula en Asturias por estar ya matriculada en Coventry, pues fue la mierda. Pero apareció Ángel y me ofreció la oportunidad de venir a Valencia en diciembre.

Diciembre fue genial, todo cosas buenas y, sobre todo, mucha independencia. Cuando volví a casa por Navidad, todo fue un desastre. No se puede volver bajo el ala asfixiante de hierro protectora de la familia tras probar la independencia. Y menos aún si dicha familia fue la que te prohibió ir de erasmus.

En enero volví a Valencia. Digamos que entre enero a abril cometí una serie de cagadas. Cuatro para ser exactos y muchas cagaditas de por medio, pero si no hubiera cometido esas cagadas, ahora no conocería a gente tan genial como por ejemplo Roberto, mi compañero de piso actual. Es increíble cuantísima gente he conocido: gente genial y gente odiosa, todos me han enseñado algo. De hecho, curiosamente ha sido la gente más despreciable de la que más cosas he aprendido. La gente genial ha estado aquí para hacerme ver que no estoy sola aunque me encuentre a mil kilómetros del que supuesta y legítimamente es mi hogar.

Mi genial compi de piso

Mi genial compi de piso

Pero sobre todo conocí a Héctor. Cuando lo conocí estaba en uno de esos momentos en los que me cagaba en todo; y, de no haber sido así, Charlotte no habría organizado esa fiesta en nuestro piso. Todo lo que hice ese fin de semana fue clave. Every single thing.

Sólo por él el viaje ya ha merecido la pena

Sólo por él el viaje ya ha merecido la pena

Un mes después terminó una subetapa, me hicieron redundante en mi “trabajo”, cosa que en el momento me parecía un mundo, pero en realidad no lo era. Descubrí que es cierto eso de que cuando se cierra una puerta, se abre una ventana; y, a veces, hasta un ventanal: empecé a tener más alumnos, podía trabajar desde casa y tuve más clientes que nunca. Y, por ende, más ingresos. En mi vida personal todo mejoró, elegía a las personas con las que quería compartir mis cosas y decidía cómo organizar mi tiempo.

¿Por qué escribo todo esto? Pues simplemente porque mi etapa en Valencia está a punto de terminar y, aunque me da mucha pena irme, pienso en que también me daba pena dejar Asturias. Quiero seguir pensando que todo pasa por algo y me gusta vivir las cosas según llegan, por eso de que siento curiosidad por saber cuál es la solución final de mi ecuación. Así que ya os contaré cómo me va el segundo cambio radical de vida en lo que va de año con muchos posts, espero que menos aburridos que éste. Con Dios.

Iba a publicar esto así, pero me parecía mal terminar sin dar mil gracias a aquellas personas que me han ayudado a salir adelante en mis primeros meses de independencia:

  • Gracias a Roberto por hacerme un huequito en su piso, por apretujar mil cosas en su habitación y hacer tetris en su armario para que yo pudiera tener mi propio dormitorio. Por escucharme y darme buenos consejos y por encontrar chollos en Spotify. Y por soportar mis migas.
  • Gracias a Pablo por darme la oportunidad de demostrarle que sé trabajar y por confiar en mí cuando parecía que nadie lo hacía. Y por permitirme formar parte de su proyecto; que, sin duda alguna, saldrá adelante y será un bombazo.
  • Gracias a mis alumnos, antes odiaba dar clases y ahora me gusta, hasta me divierto dándolas; y es un poquito bastante gracias a ellos.
  • Oh, Héctor, dale las gracias a tu familia por acogerme tan bien. Por la paella y por hacerme sentir un poco como en casa.
  • Y gracias a la gente que me ha hecho pasármelo tan bien: a todo el equipo de troles, que me han hecho reírme bastante, la verdad.

Eso, que se acabó de cosas cursis, que no me pegan nada. Ahora sí. Con Dios.

5 comentarios en “Todo pasa por algo

  1. Pingback: Sé independiente decían, it will be fun | Sara Doe

  2. La verdad es que este post es lo mejor que has escrito. Y ahora mi valoración personal del post.
    Creo que remas en la buena dirección, estas aprendiendo cosas que te enseña la vida, no olvides
    que estas conectada al mundo los humanos a los animales, los vegetales a las flores, todos estamos
    conectados entre sí, nunca el mundo dejará de sorprenderte, por eso me gusta tu post.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s