We Don’t Screw the Crew

Hola a todos, he vuelto para continuar con el post que empecé el otro día. Dije que en la siguiente entrada (o sea, ésta) hablaría sobre el refrán tabú, la expresión popular que más útil es en realidad y nos esconden vilmente: Donde tengas la olla no metas la polla pililita.

La pililita no

La pililita no

¿Y por qué escribo sobre esto? Porque otro lector me lo ha pedido. La verdad es que, si pienso que mi vida está formada por una cadena de catástrofes, desdichas y, en el mejor de los casos, anécdotas que contar a mis sobrinos (cuando sean mayorcitos ya); la de la gente que me lee y me pide cosas me parece mucho más emocionante y desastrosa. Querido mío, jugar a las cartas con un compañero de trabajo está mal, es caca. Mal, puaj, agh, no.

¿Y por qué está mal? Porque existen dos tipos de personas en el mundo, sólo dos: aquéllas con las que puedes jugar a las cartas y aquéllas con las que no. Y como sabéis que me encantan las listas, aquí va una pequeña lista de gente con la que no podéis jugar a las cartas porque si lo hacéis vendrá el coco y os comerá:

  • Gente de tu familia. Me importa tres cominos si es tu primo segundo y está muy bueno. NADA DE CARTAS. Dios, estáis enfermos…
  • Tu compañero de piso. A ver cómo explico esto… los compañeros de piso están para cubrirte cuando juegas a las cartas con otras personas, o para darles el desayuno por la mañana cuando quieres despachar a tu compañero de mano pronto. Y para pegarte unas risas cuando él hace lo mismo.
  • Tus compañeros de trabajo. Y dentro de esto hay subgrupos. Siempre es inadmisible, pero hay casos en los que es mucho mucho mucho más inadmisible.
    • Jefe. Que no se os vaya la olla, ¿eh?
    • Compañero de departamento. Pero más que nada porque lo vas a tener sentado al lado todos los días, por evitar la incomodidad.
    • Subordinados. Si tú eres el jefe, nada de jugar a las cartas con personas con una posición más baja. No la cagues, majo.
  • Los amigos de tu ex. Más que nada porque es un poco alta traición. Como si parecen modelos de Abercrombie/Victoria’s Secret, me la trae al pairo. Bueno, a no ser que seas el dejado, si eres el dejado, adelante, hazte con todos.
  • Los ex de tus amigos. A mí directamente no me atraen nada los novios de mis amigas. Y, si alguno de ellos se atreviera a intentar lo más mínimo conmigo, clamaría al cielo, se lo diría a mi amiga y allá ella si me cree o no.

Y sí, prohibir está muy feo, pero lo hago por el greater good. De todos modos, voy a dejar de lado las prohibiciones y voy a proporcionar alguna solución. ¿Qué hacer cuando la partida de cartas ya ha tenido lugar? Lo primero de todo: NO DEJAR QUE CUNDA EL PÁNICO. Miles de personas han metido la pata antes que tú. Una vez el pánico haya dejado de cundir, puedes seguir estos consejos de seguridad:

  • Lleva la relación con esa persona con total naturalidad. Somos adultos y sabemos que una partida de cartas es una partida de cartas. No hace falta que nos dejemos de mirar a la cara (aunque será inevitable tener flashazos de la partida y de su póker de ases) ni tampoco todo lo contrario.
  • No lo cuentes. Un secreto es un secreto hasta que sale de tu cabeza y lo vomitas por la boca a otra persona. En ese mismo momento deja de serlo. Y no quieres que nadie sepa que has jugado a las cartas con tu primo segundo/compañero de oficina/amigo de tu ex. Está feo.
  • No te pilles. Este punto no es necesario, supongo que todos somos conscientes de que esto pasa por inclemencias climatológicas, y con esto me refiero a la subida de la temperatura corporal que causa el alcohol así que asegúrate de que el amor se queda en la partida de cartas y no se extiende más allá.
  • Si se lo has contado a una persona de total confianza sigue sus consejos antes que los tuyos. Siempre se ven las cosas más claras desde fuera que desde dentro.
  • No repitas. Bueno, intenta no hacerlo.

Espero que este post haya sido del agrado de mi queridísimo y metepatas lector, os hablo desde la más absoluta ignorancia sobre el tema ya que, a diferencia de vosotros, yo tengo la cabeza muy en mi sitio. Con Dios.

Por cierto, quiero agradecerle a mi querido Paco Pepe, Patxi, Fran, Paco, Don Francisco (el señorito andaluz) su colaboración en este post. Yo le seguiría en Twitter, dice cosas chulas.

Ahora sí. Con Dios.

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