Dudas

No hay mejor día que un miércoles para hablar del tema del que quiero hablar hoy: Las dudas. Es gracioso, normalmente empiezo todos mis posts con una introducción que me ayuda a pensar acerca de qué narices hablar; y precisamente hoy estoy segura de sobre qué quiero escribir. Qué ironía.

De todos modos, como sé que mi vida os encanta y os interesa un montón, os diré que lo que llevo de año ha estado muy bien y espero que así siga. He ido a Asturias, he dado tickets de guardarropa a mis amigos, he visto Sitges (es como raro, no me esperaba tan bonito y tranquilo un pueblo que alberga un festival de cine GORE), me he comprado los tacones que llevaba más de un año queriendo, he comido mucho sushi y mucho helado. Pero vamos, que tampoco mucho más, así que ya voy al meollo del asunto.

Wuaki Team

Se nos da bien la fiesta

Desde pequeña he tenido esta cruz conmigo, encima de mis hombros, como un yunque. Mi madre me lo decía, que siempre me quedo como una mongola dudando en vez de ejecutar. Que tengo que confiar más en mí misma y todas esas cosas típicas de anuncio de Ausonia. Así que, como yo soy muy buena teorizando y malísima en lo que es toda la parte empírica, os voy a dar consejos que me doy a mi misma cuando estoy sola pero siempre me paso por el forro de los cojones nunca sigo.

Empiezo con una frase topicazo cliché: la vida es corta. Vaya si lo es. Antes de darte cuenta, tus años de aro en la nariz y muñequeras de cuadros han pasado y te das cuenta de lo mucho que los has desaprovechado. Si pudiera ir atrás en el tiempo me daría una colleja por no ir a Andorra con el instituto por el mero hecho de estar gordita (vale, gorda, dejadme a mí mis licencias poéticas), me daría una colleja por lo egoísta que fui en septiembre y octubre de 2009. Me daría una colleja por tantas cosas… por mi inseguridad, mi falta de confianza. OLÉ, DI QUE SÍ.

¿Y por qué elijo un tema tan deprimente como éste? Porque ayer vi una película de ésas que te hacen llorar como una magdalena pero también te hacen pensar. Muy mal yo, muy girly. La peli: About Time. Resultado: Sara pensativa y enamorada del protagonista, un pelirrojo larguirucho y poco cocido, muy yo, muy mi rollo.

Poco cocido ging

Os lo dije

El caso es que me ha hecho preguntarme si se pierde más fallando o no probando suerte. Vamos a poner el típico caso de “a chica le gusta chico” (o viceversa, no voy a ser feminazi, hoy no va de eso). A inmediato-corto plazo, un rechazo suena terrible; pero a largo plazo… ¿qué es un “no” comparado con la historia que tal vez te has perdido? ¿Dónde queda esa cobra? Probablemente ni la recuerdes. Me he perdido tantísimas cosas por miedo a un “no”, en absolutamente todos los terrenos de mi vida, que me parece que va siendo hora de, con cabeza, empezar (bueno, intentarlo al menos) a llevar las riendas de mi propia vida sin miedo a un pequeño fracaso o una pequeña derrota.

Más que nada por evitar todas las collejas que me querré dar de mayor. Y por poder dormir por la noche sin pensar en lo diferente que habría sido el día que acabo de vivir si hubiera hecho todas aquellas cosas que no he tenido el valor de hacer.

Y dejo el rollo metafísico por hoy. Y por toda la semana. Con Dios.

P.D.: Me doy mucho asco por todo lo que acabo de escribir, pero bah, la cosa iba de atreverse.

3 comentarios en “Dudas

  1. “¿Dónde queda esa cobra? Probablemente ni la recuerdes”

    jajajajaja… exacto.

    Mi lema es: “¿Y te vas a quedar con la duda?”. Mientras no sea irreversible, por qué no .Si vas a algún sitio de visita por poco tiempo, y es incierto si podrás volver, quieres ver cuanto más mejor, y te atreves a cosas por el hecho de saber que no estarás por mucho tiempo en dicho sitio, ni sabes si podrás volver.

    La vida es igual. Estamos “de visita”. Muchas veces he librado batallas perdidas, pero lo intenté, y a veces el resultado fue totalmente inesperado. A veces he pagado alto el precio del atrevimiento, pero el error no fue en vano; siempre se aprende algo.

    Poco a poco vas fallando menos, vas aprendiendo. Es bueno tener dudas. Yo también era una persona demasiado insegura. Comenzé a declararme a chicas que me gustaban en lugares públicos, a sabiendas del rechazo. Sentir la verguenza ajena en mí. Así adquirí bastante confianza en mí mismo. Ya más adelante, las circunstancias, la vida, los sucesos, hacen que la personalidad cambie.

    Puedes perder de ambas formas, tanto probando suerte como fallando. La diferencia es que fallando aprendes.

    Hablando particularmente de los amoríos. Siempre he hecho todo lo que se supone no hay que hacer… me he dejadoa siempre llevar, aun sabiendo que con una táctica ponderada podría haber conseguido más, pero mi personalidad es demasiado inquieta como para andar con formalismos… A veces perdí, a veces gané.

    El pasado es pasado. Si actuaste de aquella forma, fue por alguna razón. Que estuvieras en lo cierto o no, es ya otra cuestión. Si erraste, y aprendiste, no cae al vacío.

    Hay una cuestión que me inquieta más que la duda, algo que preocupa a la hora de “intentar resolver” las dudas….. Se trata de la irreversibilidad.

    Perder un brazo es irreversible. Perder a alguien puede serlo. Hay que tener cuidado, y no siempre es obvio qué puede volver a su estado anterior y qué no puede hacerlo.

    ¿Qué relevancia puede tener entonces en la vida algo que pueda ser reversible? Todo lo que esté escrito a lápiz puede borrarse y ser rectificado… Me resulta muy curioso que existan cosas tan fáciles de revertir.

    PD: En ocasiones damos demasiada importancia a cosas que no la tienen…

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