What is going on

Oh Dios mío, no me puedo creer que esté escribiendo dos días seguidos (realmente menos aún, ahora mismo son las 5:45am, la inspiración llega cuando llega, no se le puede hacer nada). El caso es, que aburrida leyendo mi blog, en una especie de terrible ataque de egocentrismo y megalomanía, me di cuenta de que el cambio de la vida en pareja a la soltería  es tan brusco como el cambio de la soltería a la vida en pareja.

Opposite directions

Qué queremos

Es más, me voy a citar textualmente, y luego voy a explicarlo a la inversa, para que veáis como yo sola me lío con lo que escribo y lo que pienso:

Las mujeres somos bastante malas en eso de romper una relación; no es nuestro fuerte (o al menos no es el mío). Además, pasar de estar en una relación a estar solo de un día para otro es como muy brusco; puede ser terriblemente traumático, un trauma mortal de necesidad. De hecho, si lo piensas, los grandes cambios de la vida tienen lugar; no de un día para otro, sino de un segundo para otro. Un segundo tienes pareja; y de repente no. Un segundo tienes trabajo, al siguiente te han echado. Un segundo tienes tu teléfono, se cae, y en un segundo tienes un teléfono con la pantalla destrozada (sigo dolida, ¿de acuerdo?). Algunos sucesos son menos trascendentales que otros; pero, en ese segundo que se nos hace eterno, algo cambia de golpe. Muchas veces el cambio es positivo; pero normalmente, después de ese segundo, tendemos a sentirnos como desnudos; y deseamos que éste hubiera durado un poquito más; tal y como deseamos que duren más los cinco minutos extra antes de salir de la cama por las mañanas.

Espero que me haya explicado bien, porque es mi manera de haceros ver por qué las mujeres necesitamos esta especie de liana que nos lleva desde la vida en pareja hasta la vida de soltera.

Pues bien, vamos a ponernos en la situación totalmente opuesta. Imaginad que lleváis solteros mucho tiempo, por poner un ejemplo… tres años (nada personal). Imaginad que lleváis tres años sin nadie a vuestro lado y, claro, os habéis acostumbrado a que vuestra vida sea… pues eso, vuestra. No es que seáis egoístas, es que lleváis años sin tener que hacer las cosas pensando en alguien más, y todo era sencillo, salvo en breves momentos de desequilibrio hormonal, o tras ver una película de Gerard Butler. Ya habéis pasado el período jungla (ese período no dura más que un par de meses, no os columpiéis). Lleváis un tiempo en el período de “juego a las cartas cuando ya no aguanto más”; y, de repente, aparece alguien. Ese alguien tergiversa un poco todo, no es la típica persona con la que jugaríais a las cartas en un momento de “oh Dios mío, necesito echar una brisca ya”, tal vez en un primer momento empezó siéndolo, pero ha dejado de serlo.

En ese momento en el que ves que esa persona ha pasado a apetecerte para algo más que un cinquillo, pues tienes una reacción involuntaria: la de intentar friendzonear a ese potencial peligro para tu soltería. Parece que va bien, pero de repente, cuando menos te lo esperas… pasa. Y, ¿qué sois? No puedes pasar de estar sola a no estarlo, ¿no? ¿Qué es lo que hacemos cuando tenemos miedo de afrontar un cambio tan brusco? ¿Qué pasa cuando juegas a las cartas con alguien que realmente te gusta? Miedo. Eso pasa. Y prioridades. Sobre todo prioridades.

Sunset

Pasas por la etapa de negación, de “hagamos como que nada ha pasado”. Pasas por la etapa de aceptación, en la que no te queda otra que enfrentarte a lo que has hecho y luego llega la etapa más grande: la del miedo. Miedo e inseguridad. Recordad que lleváis tres años viviendo todo por vuestra cuenta, sin tener a alguien con quien queráis o sintáis la necesidad de compartir vuestras cosas, vuestras preocupaciones, sin nadie que siempre os consulte las cosas a vosotros, sin ataduras y sin ganas constantes de ver a alguien, sin realmente necesitar la presencia de otra persona. Y, ¿realmente ese cambio pasa en un segundo? ¿Cómo se decide eso? ¿Dónde está la frontera? ¿Un segundo estoy “sola”, y de repente ya no? ¿Qué soy yo para esa persona, un cinquillo o alguien un poco más importante?

Con la primera partida de cartas vienen los “no quiero parecer pesada” o los, “igual realmente no le apetece tanto que vaya”. ¿Qué ha cambiado? Si todo fue bien hasta entonces, ¿por qué habría de cambiar ahora?

¿Y qué hacemos cuando todas estas preguntas se nos pasan por la cabeza? Desaparecer. Y es entonces cuando nos damos cuenta de lo que en realidad queremos aunque no estemos preparados del todo: aparcar esa etapa de tres años y empezar una nueva, una nueva etapa con un companion que te facilite la vida haciéndola un poco más alegre. Y probablemente lo hayáis encontrado ya, pero simplemente no es tan sencillo; por eso de que nos gusta hacer difícil lo fácil. Un companion no tiene por qué complicar el resto de vuestra vida, sino hacerla mucho más llevadera.

Y este momento lo resume muy bien la canción “Politik” de Coldplay a partir del minuto 2:58, y no porque tenga letra, sino porque suena a ese cambio. Y, bueno, porque es lo que tiene pasarse la vida escuchando música, que relacionas cosas.

2 comentarios en “What is going on

  1. ¡Es cojonudo! simplemente cojonudo, joder…como escribes… lo haces
    de cojones ,eres como una escritora de éxito,,,¡,joooooooder!
    Y ahora viene lo interesante mi opinión sobre el post
    neurótica,depresiva y con muchas ganas de amar…
    Lo de generalizar con lo de que las chicas hacen eso es un error
    pues llevo 8 años con la misma chica y soy su primer amor.
    Por cierto hacia tiempo que no miraba el correo… Sara… como
    siempre es todo un gustazo y un placer leerte.
    Felicidades por el post soy tu fan number one.!

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  2. “…y luego llega la etapa más grande: la del miedo.”

    ¿Ese miedo será acaso una señal de que aún no se está preparado para una relación?

    En esta época que vivimos todo llega (o se busca) demasiado deprisa. Una relación -a pesar de lo que se puede ver por la calle- es un compromiso que exige mucha responsabilidad y consciencia. Además, como bien dices, transforma el día a día de los individuos.

    Quizá no haya dudas ni miedos en el momento óptimo en el que tenga que llegar la otra persona. Si surge el miedo, que no es otra cosa que un medio de defensa, será por alguna razón.

    Un saludo!

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