Tipos de gente que odio: Gym Edition

Doe va al gym y sufre mogollón

Aprende matemáticas con Pipo no es nada comparado con lo que viene ahora. Yo, mundialmente conocida por mi habilidad de desplazarme de un plano horizontal -la cama -, a otro -el sofá -, sin necesidad de incorporarme, me he apuntado al gym.

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Diréis “esto ya nos lo sabemos, no es la primera vez”, y tenéis razón, no lo es. La diferencia entre esta vez y las mil veces anteriores es que ahora voy. Es más, he esperado tres meses a escribir esta entrada para que vierais que la cosa iba en serio.

¿Que por qué lo he hecho? Por lo que todas, para caber en una 36. Y ahora hablaría sobre lo dura que es la sociedad para con las mujeres y sus cuerpos, pero no he venido a esto, he venido a rajar de la gente que va al gym. Y un poco de la sociedad también, porque manda cojones.

Los de las prioridades bien en orden

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Para empezar, el hecho de que la peña pueda permitirse ir al gimnasio a la 1 de mediodía durante más de dos horas dice ya bastante. Es un poco un “no tengo trabajo, tampoco voy sobrado de dinero; pero, lo que tengo, me lo gasto en batidos de proteína, camisetas prietas y la cuota del gimnasio, todo por ir de tronista a Mujeres y hombres y vicev… veci… vicer… bueno, eso”.

Claro, estas cosas, ni las puedo decir, ni las puedo medio mostrar con un gesto lleno de desprecio y desdén, porque me revientan con sus fornidos brazos llenos de músculos que ni siquiera estudié en clase de biología.

Los Pulgarcitos

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Otra cosa que me toca soberanamente las narices son los que se pasan la hora pegadas a su móvil. Nivel: ¿ves esa máquina que quieres usar para hacer las 15 repeticiones que te ha mandado el entrenador? Pues no la puedes usar, porque está la perra de Satán tía esa sentada, riéndose a carcajadas de lo que le ha dicho su amiga/ligue de Tinder por Whatsapp. Y con dos cojones, ahí se queda el tiempo que haga falta, sin prisa, puedes estar a medio metro mirándola, esperando y resoplando, que se la pela.

Desde aquí un llamamiento a los gimnasios, poned inhibidores de cobertura en vuestras instalaciones, yo iré feliz.

Los madrastros de Blancanieves

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Una cosa es aceptarte y quererte como eres, otra muy distinta es admirarte en el espejo mientras trabajas bíceps y poner gesto de deseo. Oh sí, me follaría. He visto actrices porno en plena acción con menos cara de placer y lujuria. Cortaos, no ponéis a nadie.

Los expertos en nutrición y fitness

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Típico grupo de amigos súper musculados que van juntos al gimnasio porque en la biblioteca no los dejan entrar, y se pasan una hora en una esquina de la sala de máquinas hablando de la dieta estricta de pasta, pollo y claras de huevo que están siguiendo mientras beben el último batido de proteínas que les ha recomendado el narcotraficante dependiente de la tienda de nutrición deportiva de turno.

– Yo me he desayunado una tortilla de 40 claras de huevo con 57 latas de atún.

– Eso no es nada tío, yo me he comido tres pollos enteros y 4 kilos de arroz.

– Yo no lo necesito, porque me he comprado este batido que tiene 2420398402389428 gramos de proteína por vaso.

La que se siente sola

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Vas al gym, entras en el vestuario, ves todas las taquillas vacías, menos una. Coges una alejada de todas las que está ocupada. Te vas a hacer deporte. Vuelves. Están todas las taquillas vacías menos 2. ¿Cuál? Efectivamente, la de al lado de la tuya. Y la mujer ahí, con toda su ropa extendida en el banco del vestuario, como si fuera un puto mercadillo hippie. Que te dan ganas de encerrarla a ella en la puta taquilla, a ver si aprende.

Las divinas

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O sea, vamos a ver, ¿de verdad tienes que ir al gimnasio todos los días con putas camisetas de Nike? ¿No te valen las del Xacobeo 92 como a todos? ¿Es necesario llevar la goma del pelo del mismo tono de rosa que tu sujetador deportivo, que, de manera cuidadosamente descuidada, asoma bajo tu camiseta de material especial transpirable antiradiación nuclear?

Me hacéis sentir horrible con mi chándal de táctel y mi camiseta gigante de promoción, ya os podíais ir a la mierda un ratito, o compraos una esterrilla y haced yoga en vuestra puñetera casa, no jodáis a las simples mortales.


Y, bueno, creo que ya he terminado, ya me he quedado a gusto. Espero que los que os sintáis identificados con alguno de estos tipos de narcisistas gente lo odiéis, y que los que os sentís identificados conmigo empecéis una cruzada en contra de los que van al gym a hundir nuestro ya bajo autoestima. Con Dios.

2 comentarios en “Tipos de gente que odio: Gym Edition

  1. Yo odio las superdivinas, que son las divinas que van maquilladas, conjuntadas de Nike/Adidas completamente. Mallas, calcetines playeros, y por supuesto enseñando todo, no vaya a ser…

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  2. Yo estuve apuntada una vez en el gym, pero porque había promoción familiar. A mí es que el rollo máquinas me aburre al mismo nivel que ver los toros por la tele. Y el problema es que tampoco podía usar tooodas las máquinas: ¿correr, cíclica y bicicleta? Esas sí había libres, pero como quisieras hacer algo más te jodías porque el club de fans de HMYV las acaparaban todas. Daba vergüenza pasar por su lado (y yo voy muy tirada al gimnasio, con camisetas de promoción también).

    En fin, que odio el gimnasio como concepto y lugar en el mundo XD

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