A grandes penes, grandes remiendos

Como llevo bastante sin actualizar, y mis últimas entradas han sido más cursis de lo que me gustaría, he vuelto con un post de los de siempre. Un post que comencé hace mucho (más de 8 meses), pero dejé a medias porque me eché novio y mi vida se convirtió en una espiral de ponicornios y arcoiris. Lo siento.

Pero vamos, que vengo a hablar de sexo. Más concretamente, de mal sexo.

[Abrimos telón]

Chica conoce a chico, parece que todo bien. Hay química, todo en orden. Chica va a casa de chico. Chica palpa ahí abajo y dice “JACKPOT”. Pero en el momento en el que empiezan a hacerlo, chica se da cuenta de que chico no sabe cómo funciona la vida, ni el sexo, ni es consciente de un dato fundamental:

Las mujeres no somos pozos sin fondo

No, queridos amigos, siento contaros de esta manera tan abrupta que la anatomía femenina consiste en algo más que tetas y agujeros varios repartidos por nuestro cuerpo. Nuestra vagina tiene paredes, y si das muy fuerte, DUELE. Es más, voy a citar textualmente a una antigua amiga tras un encuentro fogoso y torpe con un hombre superdotado: ME DUELE EL OVARIO DERECHO.

Si lo que acabo de contar te ha dejado flipado, y además tienes un pene del tamaño de un misil norcoreano, coge un boli y una libreta, y apunta, campeón:

Lo primero y lo más importante de todo: el tamaño no importa (demasiado), así que baja esos humos. 

Y ahora, vayamos con el resto, que viene a desarrollar un poco más en profundidad (jeje)  este primer punto fundamental:

  • El punto G está aproximadamente a cinco centímetros de la entrada de la vagina, así que realmente no necesitamos ningún trombón de varas para disfrutar durante la penetración
  • Si en algún momento mencionamos que nos gusta tener heridas de guerra, nos referimos a moretones, mordiscos o clásico dolor de nalga que te recuerda los azotes de la noche anterior, NO A DOLOR INTERNO MULTIORGÁNICO
  • Alrededor del 70% de las mujeres necesitamos de la estimulación clitorial para llegar al orgasmo, así que tu pene gigante tiene más un papel secundario que protagonista
  • Igual tienes que aprender a diferenciar los gemidos de placer de los de dolor
  • No por mucho empujar, se corre una más temprano
  • Y por último, pero no por ello menos importante, EL SEXO NO DEBE DOLER

Si crees que nunca has hecho daño a nadie porque todas las mujeres privilegiadas a las que has brindado la maravillosa oportunidad de disfrutar de tu artilugio han gemido como locas durante el sexo, aprovecho también para comentarte que TODAS las mujeres sabemos fingir un orgasmo. TODAS. Y con datos en la mano, aprovecho también para comentarte que alrededor del 70% de las mujeres hemos fingido un orgasmo en alguna ocasión. ¿Mal hecho por nuestra parte? Tal vez, pero ese es otro tema y deberá ser tratado en otra ocasión.

Hala. Con Dios.

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