Relaciones tortilla: del “ni fu ni fa” al enchochamiento profundo

Yo esto lo he hablado con amigas, así que sé que no soy la única panoli a la que le pasa. ¿Y sabéis qué? Me consuela, y mucho; porque yo nunca he estado de acuerdo con esto de “mal de muchos, consuelo de tontos”. Ya cuando era pequeña y me tocaba ir en avión a ver a mi padre, me apoyaba en el hecho de que, si se estrellaba el avión, al menos no moriría sola. ¿Soy un monstruo? Tal vez. Pero tonta ya os digo yo que no.

Sin más dilación, vuelvo al tema que hoy nos ocupa: las relaciones tortilla. De mis rasgos sociópatas ya podemos hablar en otro post si tal.

¿Relaciones tortilla? De qué hablas, loca

Pues bien, esto va un poco de cuando conoces a un tío que ni fu ni fa. Y quedas con él porque ves que el tío está a tope contigo. Y en el fondo te apetecía mucho sentir de nuevo que alguien estaba a tope contigo. Y te lías con él, un poco porque te apetecía muchísimo liarte con un tío que te tuviera tantísimas ganas. Y el tío sigue a tope contigo, porque para él el sexo ha sido absolutamente maravilloso; mientras que para ti ha sido más bien regulero. Y repites, porque, joder, a quién no le gusta sentirse una diosa en la cama y fuera de ella.

De los issues que saco a relucir en este último párrafo ya hablaremos en otro post si tal. Primero hablemos de tortillas.

Y eso, el problema es que, de repente, te has enganchado tanto a sentirte una diosa, que empiezas a mezclar churras con merinas. Hasta el punto de que el sexo regulero se convierte en sexo increíble. Hasta el punto de ignorar aquellas cosas que hacían que ese chico ni fu ni fa en un primer momento. Vamos, que te enchochas. Y de enchochamientos ya sabéis que sé un rato.

Relaciones tortilla: del "ni fu ni fa" al enchochamiento profundo, loca del pussy

Y es entonces cuando ocurre la magia: el tío hace un triple salto mortal, tú no sabes reaccionar, miras al lado que no es, se te cae la sartén, pero él, con un juego de muñeca que bien podría haber utilizado en la cama contigo, no solo agarra la sartén por el mango, sino que además le da la vuelta a la tortilla, la emplata y se la zampa él solo. Y jolines, tienes hambre, tú también quieres tortilla, que para eso la habéis hecho juntos.

Jaja no.

Pero, a ver, él tampoco te gustaba tanto, ¿no?

Muy bien, amiga, veo que eres muy lógica. Yo también creía serlo. Sobre todo tras mi 2017, ese precioso año que preferiría borrar de mi calendario amoroso. En plan, bueno, después de todo lo que he pasado, seguro que me he convertido en una femme fatale. En la puñetera khaleesi.

Pues resulta que de lógica nada; porque de pronto llega tu amiguito Orgullo y decide que a ti ese tío en realidad te flipa. Que “o sea, es, sin duda alguna, el amor de tu vida”. Y de repente te sorprendes a ti misma mirando si está online; y no comprendiendo qué coño hace conectado tanto tiempo si no es para decirte lo mucho que te echa de menos. Al fin y al cabo, se supone que eres una diosa.

Take a fucking chill pill

Relaciones tortilla: del "ni fu ni fa" al enchochamiento profundo

Tía, si estás pasando por una situación similar, lo siento mucho si te suena brusco, que sepas que en realidad me lo estoy diciendo a mi misma:

Tía, deja tu ego y tu orgullo un poquito aparte, coge una chill pill, tómatela con bastante agua y sin masticarla, porque sabe bastante amarga; y sigue con tu vida.

Hala, con Dios. ¡Espero volver antes de que acabe el año!

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