We Don’t Screw the Crew

Hola a todos, he vuelto para continuar con el post que empecé el otro día. Dije que en la siguiente entrada (o sea, ésta) hablaría sobre el refrán tabú, la expresión popular que más útil es en realidad y nos esconden vilmente: Donde tengas la olla no metas la polla pililita.

La pililita no

La pililita no

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Sabiduría popular

Escribí el viernes y aquí estoy de nuevo, un lunes por la mañana tras un intenso fin de semana en el que, sorprendentemente, sólo salí un día pero valió por un par. Ya os lo tengo dicho, no os acostumbréis a este imparable ritmo de composición creativa, porque no puedo prometer nada, a no ser que me echéis de menos lo suficiente como para regalarme un portátil y que pueda escribir.

A pies juntillas

A pies juntillas

Ahora ya a lo que voy, a la chicha, al post. Y esta vez lo voy a empezar de manera directa, como si no hubiera habido ninguna introducción previa. Atentos, ¿eh?

A veces nos reímos de los dichos de las abuelas, pero la verdad es que tienen mucha razón. Tienen un montón de frases prefabricadas con un 100% de fiabilidad. Frases que escuchas desde pequeño y se te graban a fuego en el subconsciente. Frases útiles. Frases que no olvidas y obedeces a pies juntillas (qué coño, qué sentido tiene eso).

Cuando el grajo vuela bajo hace un frío del carajo. No sé cómo coño narices es un grajo, pero sé que si vuela bajo me voy a tener que poner el abrigo, la bufanda, los guantes, tres jerseys, pantalón y medias térmicas debajo.

No por mucho madrugar amanece más temprano. A pies juntillas (jijiji) sigo ésta. Es 100% viable, más de una vez he madrugado más de la cuenta y no amaneció antes. Y menudo aburrimiento.

Ni bebas agua que no veas, ni firmes cartas que no leas. Esta frase no es aplicable a los términos y condiciones que te cuelan en todas las redes sociales, las abuelas no tenían de eso. Pero si no lees tus cartas, te pasa lo que a mi querido amigo Villa, que ahora no sabe si tiene un 5 o un 10% de bonus anual.

Un clavo saca otro clavo. Esta frase es verdad. Triste pero cierta. Que nos lo digan a Laura y a mí. Aunque más bien son astillitas que clavos, lo que pasa es que en la juventud todo se magnifica, como que nos gusta sufrir, aunque sea para tener una excusa para comer helado mientras vemos una película de Leonardo DiCaprio.

Más vale el diablo por viejo que por diablo. No quiero llamar viejas ni a mi madre ni a mi tía. Pero la verdad es que tras mil veces de intentar pasarme de lista y salirme por la tangente y ser pillada igualmente, como que te das cuenta de que a más años, más difícil de engañar.

A cada cerdo le llega su San Martín. Esta frase es guay, porque sigue las leyes kármicas que a mí tanto me molan. Y me permite regocijarme en mi sofá pensando que, el que me ha jodido viva, va a sufrir las terribles consecuencias. Muy cómodo, muy lo que se lleva ahora.

Contra el vicio de pedir está la virtud de no dar. Esta frase me encanta, porque potencia la asertividad y el “pide pide, que yo haré lo que me salga de mis mismísimas narices”.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y esto se lo dedico a todas las ridículas que van de divinas. Ya está, ya me he desahogado. JODER, dejad de comprar ropa, no os queda bien. Si medís 1.30, unos Jeffrey Campbell de 20cm os van a hacer parecer Hobbits travestidos. Ahora sí, ahora ya sí que me he desahogado.

Del agua mansa me libre Dios, que de la brava me guardaré yo. Yo ésta la aplico a las mosquitas muertas. Las típicas chicas sonrientes que tienen toda la pinta de no haber roto un plato… de ésas me guardo yo.

Ojos que no ven, corazón que no siente. A mí ya me pueden poner los cuernos cien veces, que si no me entero, me la refanfinfla, me chupa un pie y me resbala. Eso sí, que me entere yo, que arde Troya, se esconden los jinetes del Apocalipsis y desafinan las trompetas del infierno.

Y un montón de frases más que me han servido de mucho a lo largo de la vida: Siempre cree el ladrón que todos son de su condición. A la puta y al barbero nadie los quiere viejos. Es de bien nacido ser agradecido. Ande yo caliente ríase la gente. En abril aguas mil (y mierda qué cierta es ésta). Quien se pica, ajos come. El que calla otorga. Obras son amores, que no buenas razones (esta frase la desenterró mi querida Laura, la liberó del ostracismo y la recuperó del olvido).

Pero siempre se les olvida una. Hay un refrán muy útil que nos censuran desde pequeños y que nos libraría de muchos disgustos. Una breve frase que, de tener clara desde niños, nos ahorraría quebraderos de cabeza. Una frase que hoy diré, pero en mi próximo post desarrollaré: Donde tengas la olla, no metas el as de bastos. Con Dios.

Trauma laboral

Hola a todos, sé que hace mil años que no escribo, es que he estado ocupadíiiiiiisima intentando tener un poco de vida social. Al final lo he conseguido, los nuevos de la empresa hemos creado una terrible alianza mortal de necesidad y nos damos cariño amor y compañía (pero sin jugar a las cartaslos amigos no juegan a las cartas).

Oktoberfest

Tatachán, ¡soy pelirroja

Pero hoy vengo aquí por otro motivo, sólo vengo para satisfacer las necesidades de un lector: Tronicus. Quiere saber qué hacer en un entorno laboral… incómodo. No es difícil hablar sobre eso, todos hemos estado incómodos en algún trabajo.

La incomodidad laboral de todos modos no siempre se debe a lo mismo, tiene muchas causas:

  • Competitividad estúpida.
  • Jerarquías tiránicas.
  • Sexismo.
  • Jefes que se extralimitan y se acuestan con empleadas (las jefas también, veeenga).
  • Rutina.
  • Sillas baratas.
  • Sueldo bajo.
  • Compañeros vagos que fingen hacer mucho.

El caso es que, por un motivo u otro, es bastante probable que terminemos sintiéndonos (o sentándonos) bastante a disgusto en nuestro trabajo y la única manera de llevar esto con cierta ligereza y buen humor no es otra que intentar que el trabajo sólo sea eso, trabajo. ¿De 9 a 18? Perfecto, a las 18:30 estoy en mi casa viendo una película, leyendo un libro, haciéndome el harakiri, lo que más rabia me dé. Desde luego comerse la cabeza y alimentar tu odio hacia el trabajo no es la solución.

Si dicha incomodidad está causada por algo realmente injusto (por ejemplo un sueldo nada acorde a tu trabajo), entonces sólo puedes quejarte, primero con educación y calma y luego ya con antorchas y aceite hirviendo. Vamos, reivindicar tus derechos y reclamar lo que es tuyo. Los líos de faldas que haya a tu alrededor pueden ser molestos, pero realmente las trepas no llegan lejos, escalan rápido y luego caen con la misma velocidad y se dan con toda la cara en el asfalto. Lo he visto.

Así que lo mejor es no pensar, salir del trabajo y disfrutar haciendo lo que te guste, porque si tu trabajo no es tu pasión, mejor que esté en un vigesimotercer plano :)

Fuck problems

Fxck problems

Objetivos

Hola a todos, sé que llevo eones sin escribir; pero es difícil cuando hay una mudanza un cambio radical de vida de por medio. El caso es que, tras casi un mes de inactividad, he abierto esto. No para contaros qué hago o dejo de hacer, sino para comunicaros que sigo viva y prentendo seguir escribiendo.

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Lo veo desde mi ventana, no así de guay, pero menos da una piedra

¿Sobre qué? Sobre temas tan aleatorios como hasta ahora. Hoy, por ejemplo, voy a hablar de lo relativo que es todo. De las perspectivas, las opiniones y los puntos de vista.

Y empezaré con un ejemplo de lo más representativo: Adolescencia Vs. Juventud. Vamos a partir de la base de que soy joven, aunque en ocasiones me sienta un poco vieja a la tierna edad de 21 años. Pero de los 17 a los 21 (22 en tres semanas) todo cambia un buen cacho. Antes se me caía el mundo encima si me mandaban fregar un plato, ahora se me cae el mundo encima me muero del asco si no lo dejo todo fregado antes de acostarme o, a mucho tardar, antes de salir hacia el trabajo por la mañana. Antes me tomaba los consejos como auténticos desafíos; mientras que ahora me los tomo como lo que son: consejos. En la adolescencia un rechazo parecía el fin del mundo; ahora simplemente es un “él/ella se lo pierde”.

¿Es esto bueno? Pues veréis, hay cuatro respuestas a esta pregunta, una por cada etapa vital:

  • Adolescente: Déjame en paz, haré lo que me dé la gana. ME QUIERO MORIR, EL YONNI ME HA DEJADO. MAMÁ, YA FREGUÉ HACE DOS SEMANAS.
  • Joven: Echo de menos vivir las cosas con tanta intensidad. Uy, un poco de polvo, qué asco.
  • Adulto: Menos mal que mi hijo ha dejado de ser un gilipollas. ¡HIJO, TE TOCA BARRER LA COCINA!

Y está el punto de vista de los ancianos, que son como los adolescentes pero sin fuerza física; de modo que se les cae el mundo encima porque quieren quejarse con vehemencia; pero no pueden arriesgarse, porque si se pasan lo más mínimo, sus adultos hijos los mandarán a una residencia.

La vida es muy perra y la naturaleza muy sabia. Cuando nos podemos quejar con vigor, no tenemos ningún poder de decisión. Cuando empezamos a poder quejarnos con vigor y que sirva de algo, ya nos hemos cansado de intentarlo. Llega un momento en el que la existencia nos ha amargado tanto, que sólo nos dedicamos a asfixiar a los que se quejan con vigor. Y, por último, cuando hemos amargado lo suficiente a nuestros hijos y volvemos a sentir ganas de protestar por todo, no podemos hacerlo, porque hemos amargado tanto a nuestra descendencia que su sed de venganza es demasiado grande.

Y ojalá esto sólo se aplicara al campo de la familia. Se aplica a todo. Por eso los jóvenes revolucionarios de ayer son los funcionarios de hoy. Al igual que los jóvenes revolucionarios de hoy se pondrán traje el día de mañana. Nos agotan, nos absorben las ganas de vivir hasta que entramos por cualquier aro. Luchamos por poder luchar hasta que lo conseguimos y, para entonces, ya hemos olvidado lo que estábamos intentando cambiar.

Tras esta reflexión de quinceañera, me voy a recoger la cocina y a poner una colada. Fuck it.

Tipos de gente que odio III

Me ha parecido necesario añadir un último tipo de gente que odio: los bienqueda. Los bienqueda son aquéllos que necesitan terminar todas sus relaciones; ya sea de amistad, amorosas o profesionales, quedando bien con la otra persona.

Si sólo digo eso, no parece que sean un tipo de personas horribles, más bien todo lo contrario. Pero no sólo digo eso, los bienqueda no pretenden retomar esa relación, realmente no tienen ningún interés en que siga habiendo ningún tipo de lazo entre él y tú, pero necesitan tener la imagen siempre limpia; como un autolavado de conciencia, eso es lo que hace que no me caigan en excesiva gracia.

Es una entrada un poco anárquica y bastante fea, pero necesitaba escribir, estoy insomne y con las hormonas un poco revolucionadas, dadme chocolate y no os quejéis tanto.

Todo va bien

Todo va bien

Tipos de gente que odio II

Vuelvo sorprendentemente rápido, pero sólo porque quiero terminar el post empezado: Tipos de gente que odio. Más gente de la esperada se ha dado por aludida en mi entorno con la primera parte. El cotilla, tranquilo, no te odio por ello aún. Ahora ya me pongo al asunto, que tengo pastas de Mercadona, así escribir es más fácil.

paella

Oh… cuánto te odio

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Tipos de gente que odio

Sabéis que me gusta clasificar las cosas, ordenarlas por tipos. También me gusta mucho es escribir, y si es escribir críticas negativas sin fundamento y nada útiles, mejor. Así que el post de hoy es el post, no puedo evitar disfrutar redactarlo con cruel pomposidad. Hoy voy a hablar de la gente a la que odio, pero para no dar nombres, que eso está muy feo, voy a intentar agrupar a esas personas según sus insoportables patrones de conducta.

Asco de vida

Qué mal me caéis todos

Este post es tan, o incluso más, subjetivo como los demás, entiendo que no a todo el mundo tiene por qué caerle mal una persona que yo odie, aunque no lo comparto. Sigue leyendo

Chicas-chica Vs. Chicas-chico

Este fin de semana no he escrito, primera obviedad de mi post. Pero creo que tampoco he dormido, me he dedicado a trabajar, cocinar y comer (tanto lo cocinado por mí como lo cocinado por otros). Es por eso que escribo hoy lunes (segunda obviedad de mi post), todavía sin inspiración, pensando en qué tema desarrollar en mi post. Podría hablar de cosas trascendentales, pero a mi edad eso queda muy pedante insoportable.

Así que… hablaré de la actitud. Creo que me han dicho la frase “es la actitud” cosa de cinco veces al día en las últimas semanas. Así dicho no tiene ningún sentido para nadie, vale, ¿recordáis el post sobre “Tipos de chica”? Pues bien, un tipo era “chica-chico”, las chicas-chico son guays, a mí me gustan; se llevan bien con los chicos, son sus amigas sin necesidad de jugar a las cartas con ellos, pero eso no lo entienden las chicas-chica. Las chicas-chica sólo piensan que las chicas-chico son unas zorras sus archienemigas.

Buáaa qué peliiigro

Buáaa qué peliiigro

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Nos lo merecemos por mentir

Empiezo el post de hoy cagándome tanto en WordPress como en mi portátil. Señores de WordPress, ¿qué me vais a hacer, eh? Y continúo haciendo una mención especial al Señor X, porque uno de sus comentarios me ha “inspirado” para un post: eres mi musa, Señor X.

Todos, tanto chicos como chicas, somos unos mentirosos. En el fondo, que pasemos los unos de los otros después de quedar una (o como mucho un par de veces) es totalmente lógico. Entre el alcohol, el maquillaje, el push-up, las bragas-faja, las medias reductoras, los taconazos, los cincuenta litros de perfume encima y los perreos pecaminosos contra cualquier superficie vertical lo raro sería no ligar. Sigue leyendo

Helado de chocolate, película lacrimógena y pañuelos

El otro día publiqué un post sobre rupturas y dejé en el aire que una mujer “dejada” es totalmente diferente a una mujer que rompe una relación. Mientras que los hombres terminando siempre volviendo a suplicar, las mujeres actuamos de manera aleatoria, combinable y caótica. Sigue leyendo