Dime su signo del zodíaco y te diré cómo juega a las cartas

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Hace dos años empecé esta bonita tendencia: la de contaros cuál era mi experiencia jugando a las cartas con los diferentes signos del Zodíaco. Un año después, actualicé estas impresiones, cambios bastante sutiles, ya que durante ese año podríamos decir que mi actividad brilló por su ausencia. Sigue leyendo

Dime su nacionadlidad y te diré como…

…juega a las cartas

Last edit: 23/05/2017

A lo largo de mi corta vida me he visto envuelta –directa o indirectamente –en partidas de cartas con personas de diferentes culturas, países, continentes, whatever; y, a ver, no quiero ir de marisabidilla, pero la verdad es que las partidasde cartas son como el vino: no es lo mismo uno de Albacete que uno de Burdeos. No sé si me explico.

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También me gustaría aclarar que la lista que vais a ver a continuación no se basa en la experiencia de una noche de juerga. No. Tanto mis amigas como yo hemos hecho un profundo estudio de campo. Una vez más: no sé si explico.

Y ahora llega lo bueno: una lista.

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– Pero tía, llámale – Sí jajajajajajajajaja y un mojón de pato

Hola a todos. He vuelto tras unos días desaparecida debido a causas de primera necesidad. Estaba pasándomelo de lujo, con una compañía inmejorable. Y comiendo mucho cocido y bebiendo mucha sidra.

cocido

¿Veis? No miento

Pero vamos, que ya estoy aquí; y con tema sobre el que escribir, gracias a mi queridísima Doe II, para socorrerla. Voy a hablar sobre esas cosas estúpidas que todos hacemos cuando jugamos a las cartas, casi jugamos a las cartas, o queremos jugar a las cartas con alguien. Atención, que son varias cosas, así que tendré que organizarlas en forma de lista: Sigue leyendo

Repaso a mi aburrimiento cósmico

Hola a todos. He vuelto, pero en plan poco original, no os vengáis arriba. Me explico:

Ayer por la mañana, al mirar Time Hop, vi que precisamente hace un año había pasado una noche de insomnio igual que la de ayer. Voy a ir más lejos, voy a profundizar en este asunto, voy a darle un matiz filosófico, gracias a esta aplicación, he podido darme cuenta de los paralelismos que hay en mi vida de hace un año y mi vida de ahora. Un día que miré Time Hop, había una foto, yo con la misma ropa que este año pero justo un año antes. Hoy he mirado Time Hop, un post sobre el insomnio justo hace un año. Van dos y seguimos sumando. La gente no cambia, lo siento. Sigue leyendo

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Hola a todos. Parece que voy siguiendo un buen ritmo y que la inspiración sigue aquí; aunque, afortunadamente, no estoy tan emo-depresiva como la semana pasada (le echo la culpa a ser mujer, seguro que vosotras lo entendéis). Podríamos decir que parece que estoy pasando por un buen momento: cada vez tengo más cariño a mis amigos, estoy contenta en el trabajo, Barcelona me gusta cada día más y, TAL VEZ, no nos volvamos locos, esté ligeramente ilusionada por algo.

Aparte de eso, pues mucha fiesta y tal, disfrutando las vacaciones: Sigue leyendo

Jugar a las cartas for dummies

Hola a todos. Lo primero, decir que me siento halagada por los mensajes que he recibido por el post de ayer, y eso que era más cursi que yo qué sé qué. Quiero pedir disculpas por sacar al Tinky Winky que tengo dentro; supongo que todos tenemos un día más Winnie The Pooh de la cuenta de vez en cuando… el mío fue ayer.

¡Gracias!

¡Gracias!

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What is going on

Oh Dios mío, no me puedo creer que esté escribiendo dos días seguidos (realmente menos aún, ahora mismo son las 5:45am, la inspiración llega cuando llega, no se le puede hacer nada). El caso es, que aburrida leyendo mi blog, en una especie de terrible ataque de egocentrismo y megalomanía, me di cuenta de que el cambio de la vida en pareja a la soltería  es tan brusco como el cambio de la soltería a la vida en pareja. Sigue leyendo

El drama nos vuelve ludópatas

Sé que llevo eones sin escribir, aún así seré breve en mi introducción, ha pasado algo maravilloso en mi vida, un punto de inflexión, un momento de los que marcan un antes y un después en la estancia en la Tierra de cualquier ser humano, tan importante que escribo sobre ello con la misma intensidad aún casi un mes después de que ocurriera: He conseguido comer las 12 uvas sin ahogarme. Puede que para vosotros sea normal, pero para mí es algo digno de compartir, es un motivo de orgullo. Aquéllos que me conozcan un poco en profundidad, sabrán que tengo tendencia a atragantarme hasta con mi propia saliva. Sigue leyendo

We Don’t Screw the Crew

Hola a todos, he vuelto para continuar con el post que empecé el otro día. Dije que en la siguiente entrada (o sea, ésta) hablaría sobre el refrán tabú, la expresión popular que más útil es en realidad y nos esconden vilmente: Donde tengas la olla no metas la polla pililita.

La pililita no

La pililita no

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Limbo amoroso

Siglos ha que no escribo, más que nada porque no tengo ordenador (de momento), así que aprovecho que estoy en casa de Ángel para escribir como una auténtica pija. Lo primero que quiero decir es que soy oficialmente barcelonesa, le he pillado el gusto a los Gin&Tonics. Y a Marula, de hecho creo que deberían ponerle mi nombre a una baldosa o algo ya.

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Party hard

Ahora ya la chicha, el post de hoy, lo que es la parte jugosa. La entrada de hoy también es una sugerencia de Tronicus, y esta vez trata de lo siguiente: Qué hacer cuando estás bien y mal a la vez con tu pareja. Lo que yo llamo inercia amorosa, vamos.

No quiero entrar en el tema de que no creo en el amor, pero vamos, que ahí lo dejo. El caso es que la mayoría de la gente nos embarcamos en relaciones por razones que para nada son de peso: frivolidad, necesidad de cariño, inseguridad, soledad, atracción física y sexual… Y claro, estas relaciones dan para más bien poco. Las basadas en la amistad y todas esas milongas en teoría son las bonitas, el problema es que a mí no me nacen, un amigo es un amigo y punto (y así me va, de culo).

Pero empiece como empiece la relación, y probablemente si empieza sobre los sólidos cimientos de una amistad, va a terminar de la misma manera: con esa etapa de inercia en la que la relación se mantiene por diversos motivos:

  • No estar solo
  • No tener que volver a empezar desde cero con otra pareja
  • Miedo a enfrentarte a la reacción de tu pareja (la cual, en muchos casos, está pasando por el mismo trago)
  • Cosas en común. Y con cosas también me refiero a personas.

Es esa etapa en la que las mujeres dejamos de tener ganas de jugar a las cartas con nuestra pareja. Y en la que ambos estamos, pero por estar, ni bien ni mal, es una especie de limbo emocional. Apatía constante. ¿Quieres ir al cine? Vale (al menos así no tendremos que esforzarnos en hablar o en estar bien durante dos horas), me apetece. ¿Dónde cenamos? Donde quieras. ¿Pedimos por teléfono y lo tomamos en casa? Sí, mejor, no me apetece arreglarme. Cenar en silencio, lavarse los dientes uno junto al otro sin mirarse y hacer caras estúpidas. Darse la espalda en la cama. Levantarse cuando suena el despertador sin preocuparse porque él esté bien tapado.

No odias a la otra persona, simplemente cada vez te importa menos. Y cuanto menos te importa, más sientes que estás perdiendo el tiempo. Aún así sigues con ella porque recuerdas lo chachi pistachi que era todo al principio. Aunque bueno, de manera bastante más difusa que al principio.

¿Mi conclusión? Somos gilipollas un poco estúpidos. La vida es corta. ¿Merece la pena perder el tiempo en algo que se está agotando poco a poco? Soy fan incondicional de la eutanasia amorosa, del desamor asistido. Aunque haya practicado todo lo contrario hasta ahora.

Y podéis pensar que es triste, que hay que formar una familia y todas esas cosas. Que de mayor estaré sola y blablabla. Puede ser, soy muy frívola, tal vez el día de mañana aparezca alguien que me fascine lo suficiente como para quedarme toda tonta y me pille. Y tal vez esa persona no me considere suficiente, o sí y sea la repera. Pero hoy por hoy, con mi edad y a estas alturas de la película, creo que prefiero no vivir en un estado de amargura constante.

Con Dios.