El placer de una buena gresca

No sé si a vosotros; y, particularmente, no sé si a vosotras os ha pasado, pero a mí me ocurre. En ocasiones, con más frecuencia de la que me gustaría reconocer, me despierto con ganas de una buena bronca. Suena el despertador y me dan ganas de hacerme la mustia y la sufridora. Doy la espalda a mi novio en la cama y me comporto como si anoche lo hubiera pillado montándose una orgía con todas las modelos de Victoria’s Secret. ¿Por qué? Ni idea.

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Odio que me encante ser mujer

Hola a todos. He vuelto rápido; y esta vez sin inspiración ajena. Más que nada, porque el tema de hoy me nace de muy dentro. Antes de nada, querría compartir con el mundo que ser mujer es maravilloso, una experiencia enriquecedora y variada que le recomiendo a todo el mundo. Siendo mujer aprendes a ir de 0 a 100 en un segundo y de 100 a 0 en aún menos. Así que, hombres del mundo, os pedimos comprensión, esto es muy duro. Sigue leyendo

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Hola a todos. Parece que voy siguiendo un buen ritmo y que la inspiración sigue aquí; aunque, afortunadamente, no estoy tan emo-depresiva como la semana pasada (le echo la culpa a ser mujer, seguro que vosotras lo entendéis). Podríamos decir que parece que estoy pasando por un buen momento: cada vez tengo más cariño a mis amigos, estoy contenta en el trabajo, Barcelona me gusta cada día más y, TAL VEZ, no nos volvamos locos, esté ligeramente ilusionada por algo.

Aparte de eso, pues mucha fiesta y tal, disfrutando las vacaciones: Sigue leyendo

Jugar a las cartas for dummies

Hola a todos. Lo primero, decir que me siento halagada por los mensajes que he recibido por el post de ayer, y eso que era más cursi que yo qué sé qué. Quiero pedir disculpas por sacar al Tinky Winky que tengo dentro; supongo que todos tenemos un día más Winnie The Pooh de la cuenta de vez en cuando… el mío fue ayer.

¡Gracias!

¡Gracias!

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What is going on

Oh Dios mío, no me puedo creer que esté escribiendo dos días seguidos (realmente menos aún, ahora mismo son las 5:45am, la inspiración llega cuando llega, no se le puede hacer nada). El caso es, que aburrida leyendo mi blog, en una especie de terrible ataque de egocentrismo y megalomanía, me di cuenta de que el cambio de la vida en pareja a la soltería  es tan brusco como el cambio de la soltería a la vida en pareja. Sigue leyendo

Limbo amoroso

Siglos ha que no escribo, más que nada porque no tengo ordenador (de momento), así que aprovecho que estoy en casa de Ángel para escribir como una auténtica pija. Lo primero que quiero decir es que soy oficialmente barcelonesa, le he pillado el gusto a los Gin&Tonics. Y a Marula, de hecho creo que deberían ponerle mi nombre a una baldosa o algo ya.

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Party hard

Ahora ya la chicha, el post de hoy, lo que es la parte jugosa. La entrada de hoy también es una sugerencia de Tronicus, y esta vez trata de lo siguiente: Qué hacer cuando estás bien y mal a la vez con tu pareja. Lo que yo llamo inercia amorosa, vamos.

No quiero entrar en el tema de que no creo en el amor, pero vamos, que ahí lo dejo. El caso es que la mayoría de la gente nos embarcamos en relaciones por razones que para nada son de peso: frivolidad, necesidad de cariño, inseguridad, soledad, atracción física y sexual… Y claro, estas relaciones dan para más bien poco. Las basadas en la amistad y todas esas milongas en teoría son las bonitas, el problema es que a mí no me nacen, un amigo es un amigo y punto (y así me va, de culo).

Pero empiece como empiece la relación, y probablemente si empieza sobre los sólidos cimientos de una amistad, va a terminar de la misma manera: con esa etapa de inercia en la que la relación se mantiene por diversos motivos:

  • No estar solo
  • No tener que volver a empezar desde cero con otra pareja
  • Miedo a enfrentarte a la reacción de tu pareja (la cual, en muchos casos, está pasando por el mismo trago)
  • Cosas en común. Y con cosas también me refiero a personas.

Es esa etapa en la que las mujeres dejamos de tener ganas de jugar a las cartas con nuestra pareja. Y en la que ambos estamos, pero por estar, ni bien ni mal, es una especie de limbo emocional. Apatía constante. ¿Quieres ir al cine? Vale (al menos así no tendremos que esforzarnos en hablar o en estar bien durante dos horas), me apetece. ¿Dónde cenamos? Donde quieras. ¿Pedimos por teléfono y lo tomamos en casa? Sí, mejor, no me apetece arreglarme. Cenar en silencio, lavarse los dientes uno junto al otro sin mirarse y hacer caras estúpidas. Darse la espalda en la cama. Levantarse cuando suena el despertador sin preocuparse porque él esté bien tapado.

No odias a la otra persona, simplemente cada vez te importa menos. Y cuanto menos te importa, más sientes que estás perdiendo el tiempo. Aún así sigues con ella porque recuerdas lo chachi pistachi que era todo al principio. Aunque bueno, de manera bastante más difusa que al principio.

¿Mi conclusión? Somos gilipollas un poco estúpidos. La vida es corta. ¿Merece la pena perder el tiempo en algo que se está agotando poco a poco? Soy fan incondicional de la eutanasia amorosa, del desamor asistido. Aunque haya practicado todo lo contrario hasta ahora.

Y podéis pensar que es triste, que hay que formar una familia y todas esas cosas. Que de mayor estaré sola y blablabla. Puede ser, soy muy frívola, tal vez el día de mañana aparezca alguien que me fascine lo suficiente como para quedarme toda tonta y me pille. Y tal vez esa persona no me considere suficiente, o sí y sea la repera. Pero hoy por hoy, con mi edad y a estas alturas de la película, creo que prefiero no vivir en un estado de amargura constante.

Con Dios.

Niveles

Hola de nuevo. Vale, sí, que ayer actualicé y hoy os sorprendo con otro post. Está muy bien pero no os emocionéis, este ritmo frenético de publicaciones termina hoy, lo que pasa es que ayer se me ocurrió un tema y soy plenamente consciente de que si no escribía sobre ello cuanto antes, terminaría olvidándolo.

¿Sobre qué tema? Sobre el necesario clasismo amoroso. Sí, echaos las manos a la cabeza, enfadaos y ofendeos, me parece estupendo; pero el clasismo amoroso es una realidad y, además, una realidad necesaria.

El mail era por el estilo de largo

Necesito un libro para entender estas cosas

Ahora me explico. Vamos a partir de la base de que tenemos dos parejas:

  • Pareja número 1: Ella es una niña de papá que vive en el centro de la ciudad o, aún mejor, en una urbanización súper pija de las afueras de Madrid. Él es un joven humilde que está bueno que te cagas pero no puede permitirse lujos.
  • Pareja número 2: Ella es una niña de papá que vive en el centro de la ciudad o, aún mejor, en una urbanización súper pija de las afueras de Madrid. Él es un joven súper pijo que vive en su misma urbanización/va a la misma universidad privada/hace pádel en el mismo club deportivo.

Bien, este post tratará de manera paralela la evolución de ambas relaciones.

Todos sabemos que los inicios de una relación siempre son guays, si se gustan, van a estar bien sin importar el nivel de vida al que estén acostumbrados. Los problemas empiezan con las presentaciones tanto al grupo de amigos como a la familia. Bueno, al grupo de amigos no, porque si el chico “humilde” está bueno, las amigas tendrán furor uterino y querrán hacerse con su propio rebelde sin causa. Así que rebobinamos y ahora ya en serio: Los problemas empiezan con la presentación a la familia.

Hago un breve parón para decir que soy plenamente consciente de cuánto daño han hecho los best-sellers juveniles a las relaciones actuales.

Vale, vuelvo al tema. El problema con la familia no es que ésta vaya a rechazar al humilde joven según lo conozca, eso no pasa desde el siglo XIX, el problema será el hecho de conocer a la familia en si, como etapa dentro de la relación. Más que nada porque las diferencias de nivel empiezan a ser más molestias cuando la relación se formaliza un poco. ¿Ejemplos?

  • Pareja número 1: Ella se quiere ir de vacaciones de ensueño a París. Para ello, le pide el dinero a su padre, que se lo da encantado porque ha sacado muy buenas notas en tercero de Derecho en la Universidad CEU San Pablo. Él no puede ir a París, había pensado en invitarla a pasar una semana en su casa, todo muy romántico, cocinando él, con velas, películas y baños con espuma; lo que buenamente puede permitirse.
  • Pareja número 2: Ella se quiere ir de vacaciones de ensueño a París. Para ello, le pide el dinero a su padre, que se lo da encantado porque ha sacado muy buenas notas en tercero de Derecho en la Universidad CEU San Pablo. Él no sólo puede ir a París sin problema, sino que ya había planeado todo un viaje precioso y romántico a la ciudad del amor con reserva en el restaurante de la Torre Eiffel.

La reacción de ella ante la situación número uno será de agradecimiento con boca pequeña, pasará esa semana en su casa y luego ya se irá de viaje de relax con sus amigas de la uni. La reacción de ella ante la situación número dos será de agradecimiento total con lágrimas de emoción, besos y partidas de cartas llenas de amor durante toda esa noche.

Ahora la semana de ensueño:

  • Pareja número 1: Él se esfuerza al máximo, le prepara pasta, risotto, fresas con nata, busca las películas que más le gustan a ella, compra velas, limpia la casa a fondo… Pone las sábanas más suaves del mundo. A ella nada le impresiona y se toma la semana como una semana normal, pero con él. El humilde joven se siente un poco inútil, como que nunca va a saber complacerla. Ella piensa en lo bien que se lo va a pasar en Ibiza con sus amigas y, por supuesto, le cuenta emocionada al chico todos sus planes. Esto, claramente, no ayuda a que él se sienta mejor.
Agradecimiento con la boca pequeña

Agradecimiento con la boca pequeña

  • Pareja número 2: Semana estupenda derrochando dinero en paseos nocturnos por el Sena en barco, cenas acompañadas de vino francés y noches de partidas de cartas en cómodas camas de hotel. Encantados los dos de haberse conocido. Ella llegará de vuelta a su casa y no parará de contarle a absolutamente toda la humanidad lo maravillosa que ha sido su semana en París.
Agradecimiento total

Agradecimiento total

Esto no quiere decir que una pareja vaya a durar más que la otra. Los pijos romperán porque son pijos y les gusta mucho lo de hacer el pijo y la pareja descompensada romperá por dos motivos:

  1. La chica se cansará de que el humilde joven no pueda seguirle el ritmo frenético de vacaciones caras, cenas y mierdas por el estilo.
  2. El chico entrará en una horrible y profunda depresión porque sentirá que no puede satisfacer las necesidades de su enamorada.

Y sé que es muy duro, pero es así. Disfrutad de vuestras relaciones, ya sean compensadas o descompensadas y que sea lo que Dios quiera; pero cuando pase lo que tenga que pasar, no digáis que no os he avisado.

Y me despido por hoy y por el tiempo que pase hasta que se me ocurra otro tema. Con Dios.

¿Reglas?

Vaya, parece que mi querida musa, el Señor X, ha vuelto a la carga. Tan solo me ha preguntado algo muy simple: “¿Qué reglas te saltas?” Refiriéndose a las relaciones, no sé si amorosas o sexuales, a veces me lío. Vaya, ¿qué reglas me salto? ¿Existen las reglas? ¿Qué reglas?

¿Reglas? ¡Anda a tomar por el saco!

¿Reglas? ¡Anda a tomar por el saco!

Reglas. Tenemos reglas y normas para todo, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos; así que qué menos que librarnos de semejante coñazo mientras estamos con la persona con la que compartimos tanto partidas de cartas como momentos de intimidad. De todos modos, ahora que me paro a pensarlo, creo que sí que hay reglas, al menos cuando el interés no es igual de fuerte por parte de los dos miembros de la relación. Sigue leyendo

La anti-lista

Me aburro supinamente. No sé por qué, no tengo tiempo para ello. Llevo todo el día de un sitio para otro, que si universidad, que si oficina, que si clases, que si hostias en vinagre; pero bueno, así dejaré de poder echarle la culpa de los kilos que he cogido desde que estoy en Valencia al sedentarismo para pasar a la cruda realidad: la comida china y el helado.

Pero el aburrimiento no es lo que me ha traído aquí de todos modos, sino mi necesidad de hablar sobre qué no hacer si quieres tener una pareja estable. O ligar en general. O qué narices, conseguir que un chico se interese por ti. Porque es muy fácil conseguir a un chico para un rato. Para el primer rato. Lo difícil es conservarlo, o al menos hacer que él tenga ganas de compartir más momentos contigo. Tanto si sólo quieres partidas de cartas ocasionales como si quieres algo serio, hay una serie de puntos o unas bases fundamentales que debes tener claros. Sigue leyendo

Chicas-chica Vs. Chicas-chico

Este fin de semana no he escrito, primera obviedad de mi post. Pero creo que tampoco he dormido, me he dedicado a trabajar, cocinar y comer (tanto lo cocinado por mí como lo cocinado por otros). Es por eso que escribo hoy lunes (segunda obviedad de mi post), todavía sin inspiración, pensando en qué tema desarrollar en mi post. Podría hablar de cosas trascendentales, pero a mi edad eso queda muy pedante insoportable.

Así que… hablaré de la actitud. Creo que me han dicho la frase “es la actitud” cosa de cinco veces al día en las últimas semanas. Así dicho no tiene ningún sentido para nadie, vale, ¿recordáis el post sobre “Tipos de chica”? Pues bien, un tipo era “chica-chico”, las chicas-chico son guays, a mí me gustan; se llevan bien con los chicos, son sus amigas sin necesidad de jugar a las cartas con ellos, pero eso no lo entienden las chicas-chica. Las chicas-chica sólo piensan que las chicas-chico son unas zorras sus archienemigas.

Buáaa qué peliiigro

Buáaa qué peliiigro

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