Odio que me encante ser mujer

Hola a todos. He vuelto rápido; y esta vez sin inspiración ajena. Más que nada, porque el tema de hoy me nace de muy dentro. Antes de nada, querría compartir con el mundo que ser mujer es maravilloso, una experiencia enriquecedora y variada que le recomiendo a todo el mundo. Siendo mujer aprendes a ir de 0 a 100 en un segundo y de 100 a 0 en aún menos. Así que, hombres del mundo, os pedimos comprensión, esto es muy duro. Sigue leyendo

– Pero tía, llámale – Sí jajajajajajajajaja y un mojón de pato

Hola a todos. He vuelto tras unos días desaparecida debido a causas de primera necesidad. Estaba pasándomelo de lujo, con una compañía inmejorable. Y comiendo mucho cocido y bebiendo mucha sidra.

cocido

¿Veis? No miento

Pero vamos, que ya estoy aquí; y con tema sobre el que escribir, gracias a mi queridísima Doe II, para socorrerla. Voy a hablar sobre esas cosas estúpidas que todos hacemos cuando jugamos a las cartas, casi jugamos a las cartas, o queremos jugar a las cartas con alguien. Atención, que son varias cosas, así que tendré que organizarlas en forma de lista: Sigue leyendo

No sé qué es el insomnio pero no puedo dormir

Barcelona, 5:52am

¿Buenas noches? ¿Buenos días? Creo que estar de vacaciones no me está sentando demasiado bien; mis horarios de sueño están totalmente destrozados, trastocados, enrevesados. Patas arriba. Sé cómo empezó; y, claro, una noche durmiendo al revés ya hace que las demás noches de insomnio se sucedan.

Os suplico que seáis benévolos conmigo hoy y cada vez que por aburrimiento infinito lleguéis a este post, no puedo prometer una redacción impecable, ni muchísimo menos. Creo que mi entrada de hoy es más una especie de monólogo interno que os estoy transcribiendo aquí, como dando por hecho que os importa lo más mínimo lo que se pueda pasar por mi cabeza en una noche de insomnio.

OJERAS

OJERAS

Recuerdo que el año pasado escribí un post en una de estas noches de vigilia, sobre los horóscopos. No os creáis que no pensé en actualizarlo, se pasó por mi cabeza. Pero tan pronto como mi cerebro barajó esa posibilidad, la desechó. Al menos de momento; no puedo prometer no terminar haciéndolo.

¿Que qué me he dedicado a hacer estas vacaciones de reloj interno totalmente roto? Gracias por vuestro interés, qué majos. Pues a ver… me he pasado las noches viendo películas, leyendo, tuiteando, escribiendo posts (que programaba para parecer una persona normal), comiendo chocolate, recordando partidas de cartas, qué narices, también jugando a las cartas, saliendo de fiesta, escuchando música, sintiéndome identificada con cada canción que escuchaba; fuera alegre, triste, melancólica, de fiesta… Incluso he pasado alguna noche de insomnio limpiando. Esas noches fueron las más tristes y productivas. Bueno, no, no las más productivas, if you know what I mean.

Pero vamos, que no os preocupéis, no es nada nuevo, mi insomnio se remonta a mi más tierna infancia; ya de pequeña tenía problemas de sueño. Simplemente las causas han ido cambiando a lo largo de mi vida; y seguirán haciéndolo, porque si hay algo que mola es que absolutamente todo me pueda quitar mis capacidad de tener un sueño largo y reparador. Aquí las tenéis:

  • Miedo a la oscuridad. Mi bisabuela me contaba historias súper turbias sobre cosas bastante perturbadoras (de nada por la redundancia) que me dejaban un poco temblando.
  • Mudanza. No sólo cambié de casa, sino también de ciudad, colegio, amigos e incluso personas con las que vivía; y, claro, me tuve que adaptar, esto con ocho años tiene su cosa.
  • Pokémon. En cuanto me regalaron la Game Boy Color con el juego de Pokémon Rojo (mira que fui pesada con que quería el azul porque tenía a Meowth) empecé una larga temporada de insomnio gamer.
  • Leer sobre el Universo. A los 10 me dio por ponerme a leer sobre el Universo y los putos meteoritos, agujeros negros y todas esas cosas que terminarían con nuestra vida en un abrir y cerrar de ojos. Así que directamente opté por no cerrarlos.
  • Hipocondria. Podemos decir que ésta ha sido la causa que me ha acompañado a lo largo de más tiempo.
    • A los ocho años, supongo que con la mudanza, me dio por pensar que tenía absolutamente de todo.
    • A los 12 años, me dio por pensar que tenía absolutamente de todo.
    • A los 13 años, supongo que porque mi bisabuela estaba muy enferma, me dio por pensar que tenía absolutamente de todo.
    • A los 15 años, debido a lo enganchada que estaba a la serie “House”, pasé una temporada en la que tuve absolutamente todas las enfermedades existentes.
    • A los 16 años, coincidiendo con la mononucleosis que sufrí pensando que se trataba de un cáncer en el sistema linfático, pasé un verano entero sin dormir y amargando al pobre de mi primer novio. Menudo bendito. Luego también amargué a mi madre; que, como ex-hipocondríaca (o persona con hipocondria latente), me dijo “AL MÉDICO YA”.
    • A los 17 años, me dio por pensar que tenía un bulto en la cabeza y atormentar de nuevo al pobre bendito de mi primer novio, que no sé cómo no me dejó por loca.
    • A los 17 y medio, debido a desajustes típicos de la edad, me dio por pensar que tenía cáncer ahí abajo (la película de “Mi vida sin mí” tampoco ayudaba mucho).
    • A los 19 años, debido a una nueva mudanza y cambio radical en mi vida, y a que cada vez que me tumbaba boca abajo me dolían las tetas, me dio por pensar que tenía un cáncer de mama. Mi pobre ex (no el primero, pobre, ése ya había pasado por bastantes) se dedicó a decirme que estaba como una puta cabra para tranquilizarme. Y terminó funcionando. Eso y que sigo viva.
  • Una familia digna de novela de Stephen King. Sobre mi querida familia habéis tenido referencias, pero me temo que no hablaré nunca de ella directamente. Es mi gran trauma (para muestra, la primera causa de mi insomnio) y mi gran baza. Me haré rica algún día escribiendo una novela en la que la describa tal cual cambiándoles los nombres. Menos por mi madre y mi hermana, que son “normales” y las quiero y esas cosas.
  • Y luego ya están las causas menores:
    • Salir de fiesta, que te trastoca el sueño un par de días
    • Las épocas de exámenes en la universidad.
    • El verano, que te jode todo septiembre.
    • Los barullos amorosos.
6:24am. Sigo sin sueño.

Ya he terminado con las causas de mi insomnio. La única tirita anti-insomnio que he encontrado hasta ahora es la de pasar una noche totalmente en vela para la noche siguiente estar zombie total. Lo demás es un fracaso: ni jugar al solitario, ni ver pelis de Haneke, ni leer el Marca.

Y ya está bien por hoy, por supuesto, esto no quiere decir que ahora vaya a dormir. Espero volver pronto con más basurilla. Con Dios.

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Hola a todos. Parece que voy siguiendo un buen ritmo y que la inspiración sigue aquí; aunque, afortunadamente, no estoy tan emo-depresiva como la semana pasada (le echo la culpa a ser mujer, seguro que vosotras lo entendéis). Podríamos decir que parece que estoy pasando por un buen momento: cada vez tengo más cariño a mis amigos, estoy contenta en el trabajo, Barcelona me gusta cada día más y, TAL VEZ, no nos volvamos locos, esté ligeramente ilusionada por algo.

Aparte de eso, pues mucha fiesta y tal, disfrutando las vacaciones: Sigue leyendo

Jugar a las cartas for dummies

Hola a todos. Lo primero, decir que me siento halagada por los mensajes que he recibido por el post de ayer, y eso que era más cursi que yo qué sé qué. Quiero pedir disculpas por sacar al Tinky Winky que tengo dentro; supongo que todos tenemos un día más Winnie The Pooh de la cuenta de vez en cuando… el mío fue ayer.

¡Gracias!

¡Gracias!

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What is going on

Oh Dios mío, no me puedo creer que esté escribiendo dos días seguidos (realmente menos aún, ahora mismo son las 5:45am, la inspiración llega cuando llega, no se le puede hacer nada). El caso es, que aburrida leyendo mi blog, en una especie de terrible ataque de egocentrismo y megalomanía, me di cuenta de que el cambio de la vida en pareja a la soltería  es tan brusco como el cambio de la soltería a la vida en pareja. Sigue leyendo

To-do list actualizada

Hola a todos. Entiendo que os sorprenda que escriba tan rápido desde el último post. No sé si estoy inspirada o simplemente ociosa, pero me apetece escribir. Me he pasado el puente de Semana Santa trabajando y ahora estoy de vacaciones. Sí, mientras todos trabajan. Así que claro, es esto o mirar el techo.

Pues aquí, muy divertido

Pues aquí, muy divertido

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Relaciones puente

No voy a pedir perdón por no haber escrito porque directamente se me cae la cara de vergüenza por no postear ni una vez en prácticamente un mes (igual hasta hace más tiempo, francamente, ni lo he mirado). En mi defensa he de decir que es bastante difícil mantener un ritmo más o menos decente de publicaciones sin un ordenador.

Antes de empezar con la chicha, voy a hacer un breve resumen de lo que más o menos ha sido mi vida en el último mes: ALERGIA. He perdido cuatro de los cinco sentidos. No veo porque me lloran los ojos. No huelo porque tengo la nariz taponada. No noto los sabores porque tengo la nariz taponada. No oigo porque tengo alergia hasta en el cerebro. Lo único que me funciona es el tacto y, a este paso, probablemente pierda la sensibilidad en los dedos por eso de teclear sin parar ocho horas al día. Para nada soy dramática.

Tengo varios temas sobre los que quiero hablar; pero el otro día le dije a Ogrotrénico que contestaría a su pregunta como Dios manda, ya que me parecía bastante buena. Aunque, más que una pregunta, era una reflexión, o una afirmación sutil y educada; y, bueno, la verdad es que el chico tiene razón: Las relaciones puente son más bien cosa de chicas. Sigue leyendo

Sé independiente decían, it will be fun

Hola a todos. Otra vez más, y contra todo pronóstico, escribo dos posts con menos de un mes de diferencia. Sobre qué, aún no lo sé; tengo tiempo para pensarlo mientras os cuento un poco mi vida.

Lo más remarcable (si es que esa palabra existe en castellano) es que mi móvil sufrió un trágico accidente. Se cayó de una estantería, él solo. Bueno no, lo tiró mi madre, sí, estando a mil kilómetros distancia. Shit happens. Me sirvió para dar más peso a la teoría de que a veces el universo se alía de modos insospechados para… bueno, jodernos. Pero como ya dije en otro post hace mucho tiempo: Todo pasa por algo, y la terrible desgracia me dio un iPhone 5. Aunque un gran teléfono conlleva una gran responsabilidad; ahora vivo en alerta permanente y presa del pánico, comprobando que no me lo han robado aproximadamente cada dos minutos. Sigue leyendo

Omitir o mentir. ¿Omentir?

Hola de nuevo. Aquí estoy otra vez, escribiendo sin ningún tipo de objetividad emocional y hormonal; como todas las mujeres, cada día. Hoy voy a escribir sobre algo que hemos hecho todos alguna vez: omitir la verdad; o, al menos, parte de ella.

Bueno, no quiero decir todos, igual un 10% de los que lean esto nunca se han callado un pequeñito detalle por miedo a que, el hecho de dar a conocer esa parte de ti, les cierre puertas. Si es así, felicito a ese porcentaje de lectores por su gilipollismo honestidad e integridad. Yo soy una mentirosa, bueno, no, una omisora. Si es que eso existe, y si no, me lo invento yo. Neologismo al canto.

Sunset

Yo por esta foto puedo ser una rubiaza espectacular, no te miento, te omito rasgos

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