Qué he aprendido de mi primera vez enamorada

Si me has leído a lo largo de este último año, seguro que has visto que me he enamorado. Pero hasta las trancas. Qué bonito, ¿verdad?

Pues sí, a veces sí. Pero aquí la listilla que siempre escribe posts como si lo supiera todo la ha cagado. La ha cagado pero bien. Y no, no por haber hecho cosas con mala intención, ni por tratar mal a mi pareja (ahora ex-pareja), sino por ignorar luces rojas grandes como catedrales. Sigue leyendo

¿Qué es el amor?

Hola a todos. Vuelvo más pronto de lo que esperábais. Y con qué vuelvo, os preguntaréis. Vuelvo con morralla chunga. Mazo chunga troncos, vuelvo con una pregunta chula: ¿Qué es el amor? ¿Se come? ¿Lo puedes tocar? En teoría tiene olor, porque mucha gente dice que apesta, ¿no?

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You know nothing, Sara Doe

Mi vida más o menos ha funcionado de la siguiente manera: a los 15 pensaba que lo sabía todo y que tenía claro lo que quería y lo que no. A los 20 me daba cuenta de que a los 15 era una niñata que en realidad no sabía nada de la vida; pero bueno, ya tenía 20 años y ya sabía de sobra lo que me convenía y lo que no. LOL. Sigue leyendo

La peli que te montas Vs. La realidad

Todo muy 500 días juntos

¿Sabes la típica paja mental que te haces? Tipo el cuento de la lechera, que compras la vaca y ya te imaginas en la mansión de los Hilton, supervisando al grupo de sirvientes que limpian tu jet privado antes de que partas rumbo a la semana de la moda de Nueva York.

Pues lo mismo pasa con los hombres. Sigue leyendo

Jugar a las cartas for dummies

Hola a todos. Lo primero, decir que me siento halagada por los mensajes que he recibido por el post de ayer, y eso que era más cursi que yo qué sé qué. Quiero pedir disculpas por sacar al Tinky Winky que tengo dentro; supongo que todos tenemos un día más Winnie The Pooh de la cuenta de vez en cuando… el mío fue ayer.

¡Gracias!

¡Gracias!

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What is going on

Oh Dios mío, no me puedo creer que esté escribiendo dos días seguidos (realmente menos aún, ahora mismo son las 5:45am, la inspiración llega cuando llega, no se le puede hacer nada). El caso es, que aburrida leyendo mi blog, en una especie de terrible ataque de egocentrismo y megalomanía, me di cuenta de que el cambio de la vida en pareja a la soltería  es tan brusco como el cambio de la soltería a la vida en pareja. Sigue leyendo

Relaciones puente

No voy a pedir perdón por no haber escrito porque directamente se me cae la cara de vergüenza por no postear ni una vez en prácticamente un mes (igual hasta hace más tiempo, francamente, ni lo he mirado). En mi defensa he de decir que es bastante difícil mantener un ritmo más o menos decente de publicaciones sin un ordenador.

Antes de empezar con la chicha, voy a hacer un breve resumen de lo que más o menos ha sido mi vida en el último mes: ALERGIA. He perdido cuatro de los cinco sentidos. No veo porque me lloran los ojos. No huelo porque tengo la nariz taponada. No noto los sabores porque tengo la nariz taponada. No oigo porque tengo alergia hasta en el cerebro. Lo único que me funciona es el tacto y, a este paso, probablemente pierda la sensibilidad en los dedos por eso de teclear sin parar ocho horas al día. Para nada soy dramática.

Tengo varios temas sobre los que quiero hablar; pero el otro día le dije a Ogrotrénico que contestaría a su pregunta como Dios manda, ya que me parecía bastante buena. Aunque, más que una pregunta, era una reflexión, o una afirmación sutil y educada; y, bueno, la verdad es que el chico tiene razón: Las relaciones puente son más bien cosa de chicas. Sigue leyendo

El drama nos vuelve ludópatas

Sé que llevo eones sin escribir, aún así seré breve en mi introducción, ha pasado algo maravilloso en mi vida, un punto de inflexión, un momento de los que marcan un antes y un después en la estancia en la Tierra de cualquier ser humano, tan importante que escribo sobre ello con la misma intensidad aún casi un mes después de que ocurriera: He conseguido comer las 12 uvas sin ahogarme. Puede que para vosotros sea normal, pero para mí es algo digno de compartir, es un motivo de orgullo. Aquéllos que me conozcan un poco en profundidad, sabrán que tengo tendencia a atragantarme hasta con mi propia saliva. Sigue leyendo

Limbo amoroso

Siglos ha que no escribo, más que nada porque no tengo ordenador (de momento), así que aprovecho que estoy en casa de Ángel para escribir como una auténtica pija. Lo primero que quiero decir es que soy oficialmente barcelonesa, le he pillado el gusto a los Gin&Tonics. Y a Marula, de hecho creo que deberían ponerle mi nombre a una baldosa o algo ya.

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Party hard

Ahora ya la chicha, el post de hoy, lo que es la parte jugosa. La entrada de hoy también es una sugerencia de Tronicus, y esta vez trata de lo siguiente: Qué hacer cuando estás bien y mal a la vez con tu pareja. Lo que yo llamo inercia amorosa, vamos.

No quiero entrar en el tema de que no creo en el amor, pero vamos, que ahí lo dejo. El caso es que la mayoría de la gente nos embarcamos en relaciones por razones que para nada son de peso: frivolidad, necesidad de cariño, inseguridad, soledad, atracción física y sexual… Y claro, estas relaciones dan para más bien poco. Las basadas en la amistad y todas esas milongas en teoría son las bonitas, el problema es que a mí no me nacen, un amigo es un amigo y punto (y así me va, de culo).

Pero empiece como empiece la relación, y probablemente si empieza sobre los sólidos cimientos de una amistad, va a terminar de la misma manera: con esa etapa de inercia en la que la relación se mantiene por diversos motivos:

  • No estar solo
  • No tener que volver a empezar desde cero con otra pareja
  • Miedo a enfrentarte a la reacción de tu pareja (la cual, en muchos casos, está pasando por el mismo trago)
  • Cosas en común. Y con cosas también me refiero a personas.

Es esa etapa en la que las mujeres dejamos de tener ganas de jugar a las cartas con nuestra pareja. Y en la que ambos estamos, pero por estar, ni bien ni mal, es una especie de limbo emocional. Apatía constante. ¿Quieres ir al cine? Vale (al menos así no tendremos que esforzarnos en hablar o en estar bien durante dos horas), me apetece. ¿Dónde cenamos? Donde quieras. ¿Pedimos por teléfono y lo tomamos en casa? Sí, mejor, no me apetece arreglarme. Cenar en silencio, lavarse los dientes uno junto al otro sin mirarse y hacer caras estúpidas. Darse la espalda en la cama. Levantarse cuando suena el despertador sin preocuparse porque él esté bien tapado.

No odias a la otra persona, simplemente cada vez te importa menos. Y cuanto menos te importa, más sientes que estás perdiendo el tiempo. Aún así sigues con ella porque recuerdas lo chachi pistachi que era todo al principio. Aunque bueno, de manera bastante más difusa que al principio.

¿Mi conclusión? Somos gilipollas un poco estúpidos. La vida es corta. ¿Merece la pena perder el tiempo en algo que se está agotando poco a poco? Soy fan incondicional de la eutanasia amorosa, del desamor asistido. Aunque haya practicado todo lo contrario hasta ahora.

Y podéis pensar que es triste, que hay que formar una familia y todas esas cosas. Que de mayor estaré sola y blablabla. Puede ser, soy muy frívola, tal vez el día de mañana aparezca alguien que me fascine lo suficiente como para quedarme toda tonta y me pille. Y tal vez esa persona no me considere suficiente, o sí y sea la repera. Pero hoy por hoy, con mi edad y a estas alturas de la película, creo que prefiero no vivir en un estado de amargura constante.

Con Dios.

Niveles

Hola de nuevo. Vale, sí, que ayer actualicé y hoy os sorprendo con otro post. Está muy bien pero no os emocionéis, este ritmo frenético de publicaciones termina hoy, lo que pasa es que ayer se me ocurrió un tema y soy plenamente consciente de que si no escribía sobre ello cuanto antes, terminaría olvidándolo.

¿Sobre qué tema? Sobre el necesario clasismo amoroso. Sí, echaos las manos a la cabeza, enfadaos y ofendeos, me parece estupendo; pero el clasismo amoroso es una realidad y, además, una realidad necesaria.

El mail era por el estilo de largo

Necesito un libro para entender estas cosas

Ahora me explico. Vamos a partir de la base de que tenemos dos parejas:

  • Pareja número 1: Ella es una niña de papá que vive en el centro de la ciudad o, aún mejor, en una urbanización súper pija de las afueras de Madrid. Él es un joven humilde que está bueno que te cagas pero no puede permitirse lujos.
  • Pareja número 2: Ella es una niña de papá que vive en el centro de la ciudad o, aún mejor, en una urbanización súper pija de las afueras de Madrid. Él es un joven súper pijo que vive en su misma urbanización/va a la misma universidad privada/hace pádel en el mismo club deportivo.

Bien, este post tratará de manera paralela la evolución de ambas relaciones.

Todos sabemos que los inicios de una relación siempre son guays, si se gustan, van a estar bien sin importar el nivel de vida al que estén acostumbrados. Los problemas empiezan con las presentaciones tanto al grupo de amigos como a la familia. Bueno, al grupo de amigos no, porque si el chico “humilde” está bueno, las amigas tendrán furor uterino y querrán hacerse con su propio rebelde sin causa. Así que rebobinamos y ahora ya en serio: Los problemas empiezan con la presentación a la familia.

Hago un breve parón para decir que soy plenamente consciente de cuánto daño han hecho los best-sellers juveniles a las relaciones actuales.

Vale, vuelvo al tema. El problema con la familia no es que ésta vaya a rechazar al humilde joven según lo conozca, eso no pasa desde el siglo XIX, el problema será el hecho de conocer a la familia en si, como etapa dentro de la relación. Más que nada porque las diferencias de nivel empiezan a ser más molestias cuando la relación se formaliza un poco. ¿Ejemplos?

  • Pareja número 1: Ella se quiere ir de vacaciones de ensueño a París. Para ello, le pide el dinero a su padre, que se lo da encantado porque ha sacado muy buenas notas en tercero de Derecho en la Universidad CEU San Pablo. Él no puede ir a París, había pensado en invitarla a pasar una semana en su casa, todo muy romántico, cocinando él, con velas, películas y baños con espuma; lo que buenamente puede permitirse.
  • Pareja número 2: Ella se quiere ir de vacaciones de ensueño a París. Para ello, le pide el dinero a su padre, que se lo da encantado porque ha sacado muy buenas notas en tercero de Derecho en la Universidad CEU San Pablo. Él no sólo puede ir a París sin problema, sino que ya había planeado todo un viaje precioso y romántico a la ciudad del amor con reserva en el restaurante de la Torre Eiffel.

La reacción de ella ante la situación número uno será de agradecimiento con boca pequeña, pasará esa semana en su casa y luego ya se irá de viaje de relax con sus amigas de la uni. La reacción de ella ante la situación número dos será de agradecimiento total con lágrimas de emoción, besos y partidas de cartas llenas de amor durante toda esa noche.

Ahora la semana de ensueño:

  • Pareja número 1: Él se esfuerza al máximo, le prepara pasta, risotto, fresas con nata, busca las películas que más le gustan a ella, compra velas, limpia la casa a fondo… Pone las sábanas más suaves del mundo. A ella nada le impresiona y se toma la semana como una semana normal, pero con él. El humilde joven se siente un poco inútil, como que nunca va a saber complacerla. Ella piensa en lo bien que se lo va a pasar en Ibiza con sus amigas y, por supuesto, le cuenta emocionada al chico todos sus planes. Esto, claramente, no ayuda a que él se sienta mejor.
Agradecimiento con la boca pequeña

Agradecimiento con la boca pequeña

  • Pareja número 2: Semana estupenda derrochando dinero en paseos nocturnos por el Sena en barco, cenas acompañadas de vino francés y noches de partidas de cartas en cómodas camas de hotel. Encantados los dos de haberse conocido. Ella llegará de vuelta a su casa y no parará de contarle a absolutamente toda la humanidad lo maravillosa que ha sido su semana en París.
Agradecimiento total

Agradecimiento total

Esto no quiere decir que una pareja vaya a durar más que la otra. Los pijos romperán porque son pijos y les gusta mucho lo de hacer el pijo y la pareja descompensada romperá por dos motivos:

  1. La chica se cansará de que el humilde joven no pueda seguirle el ritmo frenético de vacaciones caras, cenas y mierdas por el estilo.
  2. El chico entrará en una horrible y profunda depresión porque sentirá que no puede satisfacer las necesidades de su enamorada.

Y sé que es muy duro, pero es así. Disfrutad de vuestras relaciones, ya sean compensadas o descompensadas y que sea lo que Dios quiera; pero cuando pase lo que tenga que pasar, no digáis que no os he avisado.

Y me despido por hoy y por el tiempo que pase hasta que se me ocurra otro tema. Con Dios.